Columna de Fernando Schwartz

Una noche inolvidable

Septiembre 2019
Star News - Una noche inolvidable

Del vigésimo aniversario del Consejo Mundial de Boxeo, en 1983, se quedan en la memoria el haber compartido con amigos, famosos y talentosos personajes.

Lo que Don José Sulaimán vislumbraba, lo convertía en realidad. Estableció claramente su idea: que el aniversario número 20 de la organización fundada en México por Luis Spota y de la cual Don José fue presidente hasta su fallecimiento, tenía que ser en el marco de las Naciones Unidas, en la ciudad de Nueva York; y lo logró.

Abrir un evento en la Asamblea General de la ONU fue algo extraordinario. En el podium donde se lanzan los debates para la paz y el orden mundial, Sulaimán dio un discurso fuera de serie, con ese poder de oratoria que siempre tuvo, destacando la contribución del boxeo a las familias; al mundo, de cómo con esfuerzo y dedicación se puede salir de la pobreza para beneficiar a otros y cómo a través de este noble deporte se han sacado adelante a muchos que habían caído en las garras del vicio.

Eso solo fue el preámbulo de lo que nos esperaba. La constelación de estrellas del boxeo de ayer y del hoy de 1983 se dio cita en la gran urbe para acompañar a su líder. Confieso, tuve que rentar un smoking —porque no tenía— para utilizarlo en la cena de gala en la mismísima ONU, que se llevó a cabo en un mega salón que nos recibió para un coctel previo a pasar a la cena, y con una vista imponente hacia la Isla Ellis, donde se encuentra la incomparable Estatua de la Libertad.

Fue un sueño que hoy me viene a la mente como si hubiera sido ayer. Antonio Andere, una voz autorizada y leyenda del boxeo, me compartía “en corto” anécdotas de los hombres que nos pasaban a un lado. Al mismo tiempo, mi amigo Juan Dosal formaba parte del trío que con un servidor representó a Televisa en esa mágica noche. Puedo mencionar nombres y nombres de quienes estuvieron presentes; la lista es interminable y no habría espacio posible para hacerlo.

Me tocó compartir el pan y la sal en una mesa donde estaba Muhammad Ali, tipo sensacional, bromista y carismático, pero que a la vez vivía en su mundo. Por otra parte estaba Joe Frazier, aquel que protagonizó grandes combates de peso completo y que tuvo enfrente a Ali.

Por si algo faltaba de condimento, otro personaje con quien me tocó convivir fue la bella y extraordinaria Farrah Fawcett, en el pináculo de su carrera con aquella famosa serie de mujeres que encabezó y su aquel entonces pareja Ryan O’Neal, quien es recordado por la película ‘Love Story’.

Una cena singular, donde lo anecdótico fue que Frazier mezcló café con coñac y vino tinto, siendo que cuando bebía se perdía y había que tener cuidado para que no soltara uno de sus poderosos puños sobre mi rostro.

Esa noche tuve el honor de saludar y conversar con otra estrella de Hollywood como lo es Dustin Hoffman. A la par estuve con Carlos Monzón, inolvidable boxeador argentino que terminó por perder la vida en un suicidio. Ver juntos a Emile Griffith y Nino Benvenuti, que protagonizaron toda una época en su peso me viene a la retina, así como ver a aquel tailandés Chartchai Chionoi, de inolvidables combates en el Toreo de los Cuatro Caminos.

En esa misma ceremonia estuvieron Alexis Argüello, nicaragüense brillante que dio grandes victorias a su país en plena época sandinista, así como mexicanos muy valiosos, como Pedro Flores, Alfonso Zamora, Carlos Zárate —originalmente cubano, pero más mexicano que el mole— y “Mantequilla” Nápoles fueron parte de un entorno, que como en todas las fiestas del boxeo, a la hora de los reconocimientos otorgados, aquello se volvió un verdadero carnaval del desorden; donde también participaba Wilfredo Gómez, aquel boricua noqueado por Sal Sánchez.

La ONU fue el lugar, Don José fue el artífice y por eso es que admiró tanto a un Consejo Mundial de Boxeo, el más serio de todos los organismos, uno que siempre va para adelante y que protege antes que nada al ser humano que después es boxeador. Un legado que sigue siendo conservado ahora por Mauricio, que al lado de su padre aprendió para ser el gran dirigente que es hoy.