Columna de Fernando Schwartz

Una convención a todo dar

Septiembre 2019
Star News - Una convención a todo dar

Este año en Kiev, el Consejo Mundial del Boxeo reunió a los grandes del box para conversar sobre su historia, sus orígenes, sus triunfos y derrotas.

En semanas pasadas me reencontré con el mundo del boxeo que tanto me apasiona. Regresar a una convención en la lejana Kiev, en territorio ucraniano, ha sido una experiencia maravillosa. El convivir y conversar con personajes que han hecho historia de la grande en los cuadriláteros, es sin duda alguna el privilegio de esta profesión.

Ver a Wladimir Klitschko, Lennox Lewis y Evander Holyfield, que dejaron en un estado inalcanzable los pesos completos, es una gran atracción por lo que significaron para el “deporte de los puños”; conversar sus anécdotas, así como revivir sus peleas es espectacular.

Estuve con Marvin Hagler, el llamado “Maravilla”, que en su época dominó; igualmente con el panameño Roberto Durán, el famoso “Manos de Piedra”, que además es un tipo tan carismático como singular.

Me alegra que el orgullo de México, Julio César Chávez, reciba todo el reconocimiento de lo que sembró en el cuadrilátero, al igual que Marco Barrera, Érik Morales, Humberto “la Chiquita” González y Carlos Zárate. De Chávez y éste ultimo se aprende que después de ser campeones mundiales, rodeados de glamour y fama, supieran levantarse de las garras del vicio, siendo un ejemplo a seguir por su fortaleza para salir adelante.

El mundo del boxeo es noble y esto queda comprobado en este tipo de reuniones, donde se resalta el cómo viniendo de cuna humilde, humildes salen y muchos se rodean de malas amistades. Después tiene que venir esa pelea más fuerte para recuperar el camino perdido.

Son héroes, sin duda alguna lo son, por todo lo que se esfuerzan para llegar al tope del mundo y tener lo que siempre soñaron. México ha sido cuna de grandes boxeadores y el hecho de que tenga el apoyo del fajín dorado y verde del CMB que todos quieren, hace una alianza maravillosa para que se tenga la oportunidad para destacar en el mundo.

He asistido a varias convenciones del Consejo, pero puedo asegurarles que esta última celebrada en Kiev ha sido realmente espectacular.

Tal vez solo es superada por la de 1983, en “la Gran Manzana” en plena Asamblea de la ONU y donde tuve la fortuna de compartir nada más y nada menos que con Muhammad Ali, Farrah Fawcet y Ryan O’Neal.

No es presunción; es un orgullo que da la profesión y los caminos por donde nos lleva. Todo este mundo mágico de los puños es gracias al Consejo Mundial de Boxeo, organización cien por ciento mexicana que fundó Don Luis Spota y que Don José Sulaimán la llevó a todo el planeta y donde su heredero, Mauricio Sulaimán, con inteligencia y sabiduría ha sabido llevar a otras dimensiones, estando además con puro tiburón.

Hoy les quise compartir lo que recién viví. No todos los días está uno con campeones mundiales de boxeo, de la vida y de esta magnitud por lo que sembraron para futuras generaciones.