Columna de Fernando Schwartz

Mi primera gran entrevista

Septiembre 2019
Star News - Mi primera gran entrevista

El periodismo deportivo, más que un trabajo, se ha convertido en un álbum de excelentes recuerdos y ha sumado grandes amistades a la vida.

En 1975, México fue sede de los Panamericanos. Unos Juegos que —surgidos en nuestro país— estaban de regreso.

Una cita que es recordada por aquel apagón en el Estadio Azteca cuando México y Brasil luchaban por la medalla de oro y que salomónicamente se llevaron ambos el primer lugar a raíz de ese incidente eléctrico.

Pero esta cita de agosto, para mí es recordada de otra manera. Tuve la oportunidad —con tan solo 15 años de edad— de poder entrevistar, conocer y convivir con el más grande de todos los tiempos: Edson Arantes do Nascimento, el inigualable ‘Rey Pelé’.

Edson se hospedó en el Camino Real de Mariano Escobedo, lugar tradicional para hospedar a los visitantes distinguidos de esta gran urbe. Su representante era Júlio Mazzei, quien no lo soltaba ni a sol ni sombra.

En aquel entonces colaboraba un servidor todos los domingos en el programa radial ‘Comentando el futbol’ con Jesús Domínguez. Con aquella candidez e inocencia se me hizo fácil descolgar un teléfono y marcarle a Mazzei para solicitarle una entrevista con ‘O Rei’. Su respuesta fue tajante “No hay tiempo, Agenda saturada. No vuelvas a insistir”.

Triste por la respuesta pero acicateado por la misma, determiné tomar otro camino. Le dije a mi padre Andrés: “Por favor llévame al hotel, porque no sé cómo le haré pero voy a entrevistar a Pelé”.

Llegamos. En aquel entonces no existían las actuales medidas preventivas de comunicar al cuarto del huésped. Así, tomé uno de los teléfonos de cortesía y solicité que me comunicaran a la habitación de ‘O Rei’.

La gran sorpresa fue que él mismo respondió a la llamada. Le dije: “Señor Edson, soy Fernando. Trabajo en la radio y su representante me negó la entrevista. Tengo 15 años y quisiera la oportunidad de verlo”. Amable como lo es, respondió: “Dame quince minutos y con gusto sube a mi habitación”.

Inimaginable la emoción que me dio. Esos 15 minutos fueron tan largos como tan cortos ante la ansiedad de estar frente al más grande futbolista de todos los tiempos. Subí con mi padre y fue el propio Edson quien nos abrió la puerta.

En su inmensa suite, cualquier cantidad de gente del futbol le acompañaba. Recuerdo que estaba Carlos Reinoso, estaba el goleador brasileño Alcindo Martha de Freitas, también le acompañaba Néstor Verderi y por supuesto, entre tanta personalidad, también estaba Júlio Mazzei, su representante —quien me negó la entrevista—, que en ese momento cambiaba su actitud ante que su cliente sí me aceptó.

Cargaba conmigo esa grabadora de época, cuadrada, con micrófono conectado por cable, de casete y lista para entrevistar lo que era el momento cumbre hasta aquel punto de mi carrera.

Pelé dijo: “¿Pueden guardar silencio? Tengo una visita importante que me va a entrevistar” y sucedió lo inesperado. Encendí micrófono, apreté botones de grabación y no funcionó el aparato. Qué frustración. Empecé a sudar frío y fue el propio Pelé quien me pidió calma. Sigilosamente abrió la grabadora, le movió dos cables, los ajustó y la hizo funcionar. El susto había quedado atrás, pero los nervios estaban a flor de piel.

Respiré y como nunca me he “rajado”, una vez más apreté el botón de grabación. Vi que el casete corría y lancé la primera pregunta. La respuesta de Pelé la traigo en la mente, en los oídos, en el corazón, como si hubiera sido ayer: “¿Me repites la primera pregunta? Porque estoy un poco nervioso”. Fue el ingenio de ‘O Rei’ y su bondad lo que me hizo dejar atrás lo sucedido.

La entrevista fluyó. Al terminar, nos tomaron la clásica foto del recuerdo que ilustra esta narrativa. Era 1975, ¿quien diría que en 1982 me tocaría redactar las cápsulas históricas del Mundial de España 82, y que me sentaría con Pelé a leerlas para que las grabara? Le llevé la foto de aquel 1975 y de ahí nació una amistad que conservamos hasta la fecha.

Solo me queda decir: Gracias ‘O Rei’.