Vinos

Los merolicos del vino y sus inventos

Luis Miguel Auza / Septiembre 2019
Star News - Los merolicos del vino y sus inventos

"La transparencia es el peor engaño del mundo, solía decir mi padre: uno es las mentiras que dice." Juan Gabriel Vásquez

Cuando los que trabajamos en este mundo de las catas describimos un vino, seguimos la pauta que marcan los críticos de arte. En cualquiera de las manifestaciones artísticas, o creaciones —como dicen los clásicos— el escrutador se concentra adoptando la postura del depredador que está a punto de saltar sobre su presa.

Quizás exagero un poco, pero el análisis de una obra —cualquiera que esta sea— demanda la concentración absoluta de nuestros sentidos para, primero comprender, luego interpretar y finalmente opinar. 

Tres verbos de acción, los tres absolutamente subjetivos y, por ende, limitados a lo que podríamos llamar nuestro universo individual. ¿Qué opinan los escritores, los artistas plásticos, los vinicultores o los cocineros cuando leen lo que decimos acerca de sus trabajos?

Yo estoy seguro que no son pocas las ocasiones en que caminan silenciosos hacia el primer espejo disponible y se preguntan meditabundos: “Oye Yo, ¿en serio quise decir eso que dice este señor o señora con mi cuadro, mi novela, mi poema, mi vino o mi faisán con huitlacoche?”.

Yo francamente creo que para un artista no debe existir nada más divertido que leer apologías, halagos, críticas y hasta denostaciones de quienes nos consideramos eso que dan por llamar, pomposamente, autoridad en la materia.

Supongamos que soy pintor y que amanecí con ganas de pintar a una señora en cueros con un perrito chihuahua sobre las piernas. Dos días después de estar colgado el cuadro en una galería, aparece una nota en la sección cultural del diario que cubre el acontecimiento:

“Con este cuadro, el artista ha trascendido el umbral de la impaciencia y refleja, con brutal descaro, la vulnerabilidad humana. El perro está ahí para decirnos, a través de su atónita mirada, que nada es para siempre”.

 Al mismo tiempo, en algún otro lugar del mundo, un enólogo se entera que su vino elaborado con la variedad Malbec del 2015: 

“Es una extensión viva de la selva austral, con matices de arrebol y sonrisas con rubor y con evidentes notas de magnolia rociada de mañanita. En la primera nariz la cuculí se ríe y la ventana se agita y en la segunda, recordamos los aguajes, los patios encantados y ya al final, las plazuelas y los amores soñados”.

Pintor y enólogo meditan y sonríen, cómplices de sí mismos. ¿Qué sería de nosotros —se preguntan— sin la imaginación infinita de aquellos que no son artistas?