Columna de Fernando Schwartz

Lo mismo que sea diferente

Septiembre 2019
Star News - Lo mismo que sea diferente

Rodeada de dudas y la polémica de siempre, el 2019 llega con nueva dirección técnica para la Selección Nacional

Gerardo Martino asumió el rol de Director Técnico de la Selección Nacional de México, con la cual he tenido la fortuna de viajar por el mundo, dándome cuenta que cada cuatro años se produce la misma historia con diferentes protagonistas.

La silla del Tri es caliente, quema y arde por doquier, ya que al ser un seleccionado “marketinero” y altamente comercial, conlleva frustraciones de magnitudes inmensas. Esto debido al ruido que se hace alrededor en cada ciclo, donde a final de cuentas se termina con el mismo resultado, siendo que el famoso quinto partido fuera de casa nada más no llega.

Martino no prometió nada. Quiso ser sensato, mostrando madurez y comprometiéndose a tener un estilo de juego definido que le guste a la afición. Fue explícito en que jugando bien se está más cerca del objetivo, pero abrió el clásico abanico del balompié, donde enmarcó que los resultados dependen de muchos imponderables que rodean al futbol y no se pueden garantizar.

Tiene toda la razón, no tengo duda, pero sí creo que la vara alta que se fijó ante los dirigentes, bien pudo ser expuesta públicamente para dar una motivación extra a su llegada.

Del tema de naturalizados no me espanto. Lo que da la Constitución no lo puede quitar el futbol, así de sencillo. Quien es mexicano por nacimiento o por acreditación al nacionalizarse, no tendría por qué ser excluido de la Selección.

A veces somos más papistas que el Papa. La realidad globalizada muestra como todos los seleccionados en el mundo recurren a lo que es seleccionable, siendo que México debe dejar atrás ese nacionalismo absurdo y mal entendido. Señores, solo se trata de futbol, nada más eso.

Con carro completo llegó el Tata. Yo pienso que debió incluir a gente local en su cuerpo técnico que le sería de gran ayuda, pero al único que eligió del medio mexicano fue a su amigo Norberto Scoponi, que lleva mucho tiempo viviendo en México, pero sin figurar en los últimos tiempos.

Como todo en el futbol, lo que la gente quiere son resultados positivos. Es maravilloso que el soccer mexicano sea apreciado, que se le elogien sus cualidades técnicas individuales, que se le vea como una Selección en constante crecimiento y que sepa enfrentarse a las potencias y les dé batalla.

Todo es padrísimo, pero realmente los que mandan son los resultados. El popular dicho “jugamos como nunca y perdimos como siempre” debe quedar atrás; se debe borrar ese estigma y se debe cambiar el chip por una mentalidad ganadora que conlleve a otro escalón.

Por lo menos con Gerardo habrá trabajo y honestidad, entrega y meticulosamente, como a él le gusta, buscará entrelazar su proyecto entre jóvenes y experimentados. Asimismo, luchará en un medio que le es ajeno y es bastante bravo.

En un entorno que termina por cansar al más avispado, porque la Selección Mexicana no solo es cancha, sino toda la parafernalia que le rodea comercialmente y en marketing, más las televisoras dueñas de los derechos que quieren sacar provecho a su inversión, como en cualquier negocio.

En fin, nada nuevo bajo el sol más que un nuevo Director Técnico al frente del Tricolor, con las mismas ilusiones y los mismos sueños de cada cuatro años.