Reportajes

La Obesidad

Dr. Guadalupe Chávez Torres / Septiembre 2019
Star News - La Obesidad

El asesino invisible

Esta enfermedad crónico-degenerativa va minando lenta, silenciosa y progresivamente la salud del paciente. Las personas que tienen sobrepeso u obesidad le restan importancia ya que es una patología que de entrada no genera dolor, circunstancia que no permite identificarla como un problema de salud grave.

¿Qué la produce? Las dos causas principales son las dietas hipercalóricas (cargadas de azúcares, almidones, pastas, harinas) y la falta de actividad física. Este fenómeno se remonta a la aparición de los alimentos procesados, diseñados específicamente para ser agradables al paladar y largas fechas de caducidad, (entre más tiempo tarde un producto sin descomponerse o dañarse en los anaqueles de los supermercados, menos útil al organismo).

Súmele una tercera causa: el tabaquismo, un hábito que además de enumerar una lista infinita de daños a la salud, también engorda. Tabaco y obesidad es una combinación explosiva para el corazón que reduce entre diez y quince años la esperanza de vida.

Esta es la conclusión del trabajo que ha realizado el departamento de Medicina Preventiva de la Universidad de Navarra, tras seguir a 7,500 personas durante más de cuatro años. Los resultados se publican en el último número de la revista de la Sociedad Española de Cardiología.

La adopción de una dieta y un estilo de vida muy diferentes a los que modelaron el genoma humano por más de dos millones de años, es el mayor factor que condiciona la epidemia de la obesidad que actualmente vivimos como personas, familias y ya como sociedad por ser un mal endémico.

El sobrepeso y la obesidad son típicamente “enfermedades de la civilización”, debido primordialmente a la pérdida de balance entre la ingestión calórica y el gasto energético, caracterizadas por acumulación excesiva de grasa en las células, los tejidos y los órganos del cuerpo humano.

El paciente antes de ser obeso pasa por la condición de sobrepeso. El sobrepeso es la puerta de entrada a una patología más grave: la obesidad, una enfermedad crónico-degenerativa a la que se le resta importancia, debido a que en un inicio al paciente no le duele nada.

¿Qué sigue en esta cadena de enfermedad?, que el investigador en ciencia y tecnología, Dr. David Fernández de Cevallos*(1), describió como el francotirador que tienes en tu propia casa, que en el momento menos esperado, te dispara una bala al corazón o al cerebro, en un trombo incapacitante, o en el mejor de los casos mortífero, por sus graves secuelas.

La obesidad tiene por un lado sus troncos etiopatogénicos en mecanismos hereditarios y factores ambientales por el otro. El riesgo mayor del paciente obeso, tanto en hombres como en mujeres es la diabetes y la hipertensión. La hipertensión arterial es seis veces más frecuente en obesos que en delgados.

La obesidad y el síndrome metabólico se deben manejar en forma temprana, pues son entidades progresivas. Sus complicaciones se agravan con el tiempo y terminan por generar daños severos a la economía corporal.

Es muy sencillo identificar los riesgos. En nuestro país hay estudios que han establecido los valores normales del perímetro abdominal del mexicano: en hombres más menos 90 cm, en mujeres más menos 80 cm. Y si usted tiene origen europeo o anglosajón, no se alegre mucho: 102 para hombres y 88 para mujeres.

La grasa acumulada en la obesidad está formada principalmente por triglicéridos, grasas saturadas y grasas trans, también llamadas colesterol malo. Los pacientes de diabetes tipo II no mueren en sí por causa directa de la enfermedad, sino por causas cardiovasculares, como angina de pecho, isquemias, insuficiencia cardiaca congestiva, infartos, derrames cerebrales o aneurismas, similares causas de muerte en los hipertensos.

Las altas estadísticas de la obesidad en México y vastas regiones del mundo, amenazan seriamente la estabilidad de los sistemas de salud y las economías correspondientes.

La lucha contra la obesidad entraña enfrentarse a la industria alimentaria y en específico de las golosinas, alimentos chatarras, bebidas azucaradas, campañas de publicidad, medios de comunicación masiva y a los sistemas de salud implicados en el negocio de la enfermedad.

El reto es impostergable, no hay otro camino que enfrentar con valentía el flagelo de la obesidad con todos los recursos posibles como educacionales, médicos, políticos, legislativos y judiciales, no hay de otra, mientras tanto no ocurre, conviene estar informados al respecto para tomar decisiones saludables todos los días cada que nos llevamos cualquier alimento a la boca.

*(1)Programa Lucha por Vivir/ You Tube Guadalupe Chávez Torres Programa 5 Hipertensión