Viajes

La nostalgia de una despedida

RAFAEL VÁZQUEZ / Diciembre 2020
Star News - La nostalgia de una despedida

Partir siempre representa aprendizajes y después de mucho o poco tiempo, una inminente bienvenida

En la estación de tren, una desconocida da un último beso y mientras observa la inaplazable partida, siente que la vida se le escapa por las vías del tren. Deshecha en llanto, agitando con nostalgia un pañuelo que intenta, fallidamente, contener a su corazón desbocado por la nostalgia. 

El rugido de la máquina retumba y el sonido metálico de las ruedas moviéndose lentamente ejecuta la sentencia más dolorosa; la de la pérdida del amor en vida. 

Este cuadro, tan familiar por la repetición -hasta el cansancio- en numerosas novelas, películas y dramas sigue teniendo un impacto poderoso en nosotros debido a que la mayoría de las personas lo ha experimentado en algún momento.

Quizá es la hija que parte del seno familiar para irse a estudiar a otra ciudad; puede ser el hijo que toma sus cosas mientras sus orgullosos padres lo ven mudarse a la independencia; puede ser el amor que se va lejos a estudiar un posgrado o puede ser la despedida temporal de alguna mascota, el sentimiento nos es inherente.

La nostalgia de las despedidas –breves o definitivas- está presente en la vida humana por la simple razón de que somos finitos y carnales; por eso las terminales de autobuses o aeropuertos los tenemos registrados en el inconsciente como lugares significativos donde regalamos adioses, pero también celebramos retornos. 

Los portafolios que regresan suelen estar llenos de amor paternal que vuelve después de semanas de trabajo fuera de casa; las valijas pueden contener la experiencia de la abuela que va a visitar a la familia; las maletas están cargadas del nerviosismo del amante que va a reencontrarse con los brazos que son su hogar; la persona que tenemos en el asiento de adelante tiene una historia, sueños y temores que carga consigo como una segunda piel. 

El mundo de hoy cada vez está más interconectado, nuestra naturaleza migrante nos ha llevado a movernos y aunque los viajes son parte de nuestra cotidianidad, la tristeza de la despedida y la emoción del retorno son sentimientos que podemos percibir sin desgastarse un ápice. 

Por eso una estructura narrativa muy recurrente es “el viaje del héroe”; una partida que enfrenta al protagonista en una odisea de aprendizaje, retos y complicaciones que después lo regresan lleno de historias y sabiduría. 

Viajar es crecer, por eso la tristeza del adiós también trae el germen de la esperanza del regreso; no sabemos el destino pero siempre los viajes son de ida y vuelta.