Vinos

La etiqueta en el mundo del vino

Luis Miguel Auza / Septiembre 2019
Star News - La etiqueta en el mundo del vino

"La mejor manera de liberarse de la tentación es caer en ella". Oscar Wilde

En cualquier sociedad consumista la semilla de la seducción germina, de forma espontánea, a través de nuestro sentido de la vista. El atractivo visual que genera una etiqueta diseñada con ingenio y audacia puede convertir en decisión de compra lo que aparenta ser, inopinadamente, una inocente propuesta de venta.

El valor de la imagen en un mundo salvajemente competido puede resultar en el mejor equipamiento para sobrevivir en la jungla comercial.

Una de las aportaciones más significativas de los productores de vino del llamado Nuevo Mundo, con independencia de la libertad absoluta en la forma, el diseño de las imágenes, los colores y las texturas de las etiquetas, ha sido la incorporación de cierta información que antes no se consideraba relevante, como el nombre de la variedad o variedades con las que un vino es elaborado.

Las razones son bastante comprensibles. Antes de la irrupción de los vinos de países considerados no tradicionales y de la rigidez de muchas denominaciones de origen, sobre todo francesas, italianas o españolas, se daba por hecho que todo el mundo debía saber qué uvas podían utilizarse para producir sus vinos, considerando poco importante anunciarlo en sus etiquetas.

Vale la pena recordar que a los vinos elaborados con un solo tipo de uva se les conoce con el nombre de mono-varietales y a los que se producen con dos o más variedades distintas se les llama varietales o multi-varietales, lo que, en estricto sentido, resulta redundante.

De hecho es común que las propias bodegas cometan el error de utilizar el término varietal como sinónimo de variedad. La palabra varietal es un adjetivo, mientras que variedad es un sustantivo. Podemos decir: este vino es mono-varietal porque está elaborado con una sola variedad.

Mencionar en las etiquetas la o las variedades con las que se hace un vino o describir el nombre de la región, del productor o incluso del año de la cosecha, no son requisitos legales sino un hábito comercial de productores que quizás no puedan presumir el nombre de un castillo o de una región famosa, pero que pretenden conquistar al consumidor con la calidad de sus vinos, compartiendo información relevante sin dejar de vestirse de manera atractiva.

Llamar la atención es parte del juego.