Viajes

Guatemala; el país de los miradores

Por: Rafael Vázquez Díaz / Septiembre 2021
Star News - Guatemala; el país de los miradores

Casi mil kilómetros de frontera unen a México con este destino lleno de historia y belleza natural.

Hay algo que me costó mucho admitir; tengo una enorme ignorancia sobre Centroamérica; una región rica en historia, paisajes naturales y con una diversidad sorprendente, así que decidí curarme de mi mal conociendo más la zona. Empecé por Guatemala.

Pese a ser vecinos, compartir casi mil kilómetros de frontera, tener un idioma común y carreteras que unen nuestras naciones, el turismo mexicano a Guatemala es casi nulo; quizá haya un poco de prejuicio resultado del desconocimiento y del miedo, pero puedo asegurarles que encontré un paraíso con la gente más hermosa que puedan imaginarse.

 

Pondría por delante la amabilidad de la gente guatemalteca, los guías orgullosos de su país y el legado maya; me traje en el corazón a todos los hosteleros que me preguntaban por mi viaje, me daban recomendaciones y se preocupaban porque pasara el rato más agradable; incluso ahora recuerdo -ya con menos rabia- a los conductores de autobuses que viven mucho más tranquilos y se estacionan a la mitad de la carretera a esperar pasaje sin preocupación alguna.

 

Guatemala tiene todo; Quetzaltenango (ó Xela, como la nombran sus habitantes) y la capital, son ciudades donde puedes encontrar comodidades de todo tipo; hoteles de lujo, restaurantes gourmet, edificios fabulosos, plazas comerciales, es decir, un destino sencillo para aquellas personas que gustan de ese estilo de viaje.

 

No obstante, para mí los verdaderos tesoros de Guatemala se encuentran desperdigados en los pueblitos que rodean las grandes ciudades y que cada uno de ellos es un baluarte cultural y natural.

 

Guatemala es el país de los miradores; cualquier ventana al exterior suele coincidir con una vista magnífica a una selva esplendorosa ó a alguno de los 288 volcanes que tiene la región.

 

En mi viaje recorrí Chicabal, un volcán cuya neblina toma por asalto a la laguna sagrada que tiene en su cráter; también pude observar en Hobbitenango (sí, una pequeña aldea inspirada en los hobbits del “Señor de los anillos”) a los volcanes de Pocaya, Agua, Fuego, Acatenango, Alillón y Tolimán mientras me tomaba una cerveza Gallo y degustaba una de sus comidas tradicionales. Si quieren conocer al Guatemala profundo recomiendo los pueblos del lago de Atitlán y las afueras de Antigua.

 

Punto y aparte es Semuc Champey, un río con lagunitas color miel mientras el agua turquesa corre río abajo; este destino está lleno de aventura, pisos resbaladizos y un mirador impactante al que sólo se sube con mucho esfuerzo y sudor; la visita es recomendada para personas con una buena condición física.

Finalmente, cerré mi viaje en Tikal, uno de los sitios arqueológicos más importantes del mundo maya y cuya visita es obligatoria y complementaria de la riqueza que poseemos en Campeche, Yucatán, Quintana Roo, Chiapas y Tabasco.

 

¡Gracias por todo, Guatemala! Nos vemos muy pronto.