Vinos

El vino enrentando el presente

Luis Miguel Auza / Septiembre 2019
Star News - El vino enrentando el presente

El camino es el obstáculo. Pensamiento Zen

La ‘ciencia’ tiene una hija inquieta y rebelde llamada ‘tecnología’. Aliadas inseparables, ambas han destruido poco a poco —la primera desde un punto de vista teórico y la segunda de manera práctica— toda hipótesis que responsabiliza a deidades de lo que sucede en el Universo y, al mismo tiempo, nos han ido dotando de las herramientas necesarias para salvarnos o destruirnos (paradojas de la vida).

En el mundo del vino, la tecnología se ha presentado con un nombre atractivo y desafiante: Viticultura de precisión. A diferencia de los tiempos en que el imperio romano se extendía ufano por buena parte de Europa, poniendo en manos de sus dioses el éxito o fracaso de sus cosechas, los viticultores de nuestro siglo echan mano de sofisticados equipos electrónicos como robots, satélites y drones para cuidar y mejorar sus cultivos.

La digitalización informática de un viñedo con la intención de hacer predicciones climáticas por medio de sensores conectados vía satélite es hoy en día una realidad.

La recepción de alertas cuando suceden alteraciones en las condiciones de temperatura ambiental permite a los productores que están utilizando estos sistemas, adelantarse a los sucesos que de otra forma tendrían que ser intuidos, como probables sequías, tormentas o heladas.

Hace apenas ciento cincuenta años los agricultores europeos enfrentaban, al principio con poco éxito, una lucha terrible contra el ataque de un insecto despiadado y mortal: la filoxera. Poco después, la ciencia —de la mano de la Madre Naturaleza— les concedió el remedio: el uso de portainjertos americanos, inmunes a la plaga.

Hoy en día, con el auxilio de la tecnología de vanguardia, es posible identificar el vigor o la debilidad de las parras con robots que combinan visiones de tercera dimensión con ultrasonido, realizar mapeos en los viñedos para detectar posibles enfermedades y hasta registrar la huella de carbono de un cultivo en particular.

No es extraño que el principal exportador de vino del mundo, España, sea líder en el aprovechamiento de los avances tecnológicos aplicados a la producción de vino. Con poco más de 22 millones de hectolitros exportados durante el 2017, se confirma como el número uno en volumen de ventas; no así en ingresos, rubro en el que Francia e Italia se sitúan a la cabeza.

Que los avances tecnológicos continúen defendiendo al vino de los males que lo acechan, como el cambio climático, que los dioses del vino sigan siendo lo que son: custodios de su espíritu alegre y fraternal y nosotros sus eternos beneficiarios.