Columna de Kasia Wyderko

El triunfo de los susurros

Septiembre 2019
Star News - El triunfo de los susurros

Para combatir el estrés diario, millones de personas alrededor del mundo han buscado la salida escuchando diversos y sutiles estímulos auditivos que relajan la mente y el cerebro

A primera vista el fenómeno puede parecer extraño, pero ya tiene cientos de millones de seguidores en internet y ya rebasó los marcos de YouTube. Es tan masivo que ya se instaló en el universo publicitario, cinematográfico y hasta científico. Llegó a Netflix y está conquistando Hollywood.

Sophie, una joven con gracia, acaricia un micrófono ultrasensible frente a la cámara, escribe con pluma sobre un papel rugoso, agita una cajita de cerillos susurrando con sensualidad la explicación de su movimiento. Luego hojea con dulzura un libro, sopla una vela, y talla un vaso con un cuchillo afilado. Más adelante golpea suavemente sus dedos contra una mesita de madera, finalmente cepilla su cabello, siempre emitiendo sonidos endiabladamente placenteros para el que está del otro lado de la pantalla.

Resulta que videos de este tipo forman parte de una terapia cada vez más solicitada por un público estresado, agobiado, atemorizado en pleno juego de la ruleta rusa de la incertidumbre existencial.

Estamos hablando del AMSR, siglas que se traducen en español como Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma. Resulta que cinco de cada mil consumidores de internet se declaran adictos a esta mezcla de estímulos auditivos y visuales que les producen una especie de hormigueo en la cabeza u orgasmo cerebral que relaja placenteramente.

La movida está en plena expansión. Cada día se suben más de 600 videos que incluyen AMSR. En menos de un año, el número de “susurradores” pasó de 6 a 13 millones en el mundo.

Como campeona planetaria en este campo se erige María, del canal Gentle Whispering. Esta chica rusa residente de Estados Unidos ha atraído con sus vídeos a casi 500 millones de hombres y mujeres en todos los continentes y cuenta con 1.5 millones de suscriptores. Las cifras dan vértigos y merecen una aclaración.

¿Qué dicen las neurociencias? La profesora Giulia Poerio de la Universidad de Chicago sostiene que los clips de ASMR producen en muchas personas una reducción significativa de la frecuencia cardiaca, inducen estados de relajación, y algo más, sentimientos de conexión social.

En el mismo tono se expresaron expertos de la Universidad británica de Swansea, Nick Davies y Emma Baratt; para ellos resulta evidente que los susurros desencadenan en el espectador una sensación de placer, capaz de eliminar el estrés e insomnio en la era digital. Aún queda mucho por investigar.

Detrás de la práctica ASMR existe por supuesto un jugoso negocio hábilmente multiplicado por la industria. Tras usar videos de los susurradores en sus comerciales el gigante sueco del mueble, Ikea, aumentó sus ventas un 5.3%. Asimismo, el cómico estadounidense Brandon Wardell grabó un álbum entero relleno de obras habladas en susurros y triunfó.

También Hollywood comprendió a la perfección la magnitud del fenómeno. El año pasado produjo la primera película dedicada a ASMR, para agitar las mentes. Con éxito. Hasta estrellas de la talla de Salma Hayek y Jake Gyllenhaal, atraídos por el canto de las sirenas de las grandes revistas femeninas, dejaron grabados sus sensuales susurros, para poner más “cool” al público global en esta era de desasosiego.