Columna de Kasia Wyderko

El terror hidrocarburo

Septiembre 2019
Star News - El terror hidrocarburo

Pronto habrá más plástico que peces en nuestros océanos

Te asquea ver montañas de bolsas de plástico en casa de tu amigo que pretende ordenar su salón después del regreso vacacional. Minutos después te das cuenta que haces exactamente lo mismo en tu propio departamento.

Esto te avergüenza pero de inmediato te llega un falso consuelo: todos tus conocidos —a primera vista comprometidos con la causa ecologista— hacen lo mismo, tal vez porque sus ventanas no tienen vistas al mar cubierto por aterradoras alfombras de plástico y poliestireno sin reciclar.

Dicen que lo que no se ve, no existe. 

Nos parecía que a estas alturas existía una alta conciencia en torno al efecto devastador de los contaminantes plásticos sobre los ecosistemas, la economía y nuestra salud. En realidad, no todos saben que una bolsa de plástico, cuya producción dura un segundo, tarda cerca de 400 años en degradarse. Se utiliza una sola vez y tiene una vida útil de entre 12 y 25 minutos.

Cada persona ocupa hasta 350 bolsas de plástico al año. A las bolsas del súper se suman los popotes de plástico —estos necesitan dos siglos para deshacerse— así como vasos, platos y botellas desechables, que pueden tardar en descomponerse más de cinco siglos, sin olvidar las tapas de las botellas que durarán en el mar mil [sic] años.

Sí, un 80% de los plásticos termina en vertederos y en el mar. Se ha logrado reciclar solo un 9% de todo el plástico que hemos consumido. Las cifras nos ponen a temblar: desde el año 1950 se han generado 8,500 millones de toneladas de este omnipresente derivado del petróleo, lo que equivale al peso de un millón de torres Eiffel.

La ONU, Greenpeace, el FMI y otros organismos de prestigio nos alertan que en 30 años por culpa del consumo de “usar y tirar” habrá más plástico que peces en los océanos. La contaminación causada por este hidrocarburo amenaza la flora y fauna marinas y llega a nuestras mesas a través de la cadena alimentaria.

¿Estaremos en buen momento de salvar a las siguientes generaciones?, ¿nos dará tiempo de hallar mecanismos de degradación capaces de asimilar el plástico al ritmo del uso que hacemos de él? Ojalá.

Francia, anfitriona en 2015 de la Cumbre del Clima, se convirtió hace dos años en el primer país del mundo en prohibir totalmente la distribución de bolsas de plástico en supermercados. Inspiró a muchas otras naciones. Ahora, al igual que el resto de Europa, estudia eliminar popotes y otros productos plásticos desechables.

Pero las medidas para frenar nuestra comodidad cotidiana deben ser globales, ya que estamos frente a una emergencia mundial. Compra alimentos sueltos, sin embalajes; consigue tu bolsa reutilizable de tela. Cada gesto cuenta.

Es muy probable que el vaso que tiraste hace poco a la basura se encuentre en la paradisiaca Isla Henderson, en el Pacífico, una de las más remotas del mundo (pertenece al Reino Unido y está situada a 5 mil kilómetros de la costa de Chile). Sus playas y acantilados acumulan 38 millones de pedazos de plásticos, lo que la convierte en el lugar más contaminado con plástico del planeta.

En 1988, gracias a su pureza ecológica, accedió a la distinción de “Patrimonio de la Humanidad” de la UNESCO. Moraleja: ningún sitio del mundo, ni el más alejado de la civilización, escapa a la polución por plástico. Así que empecemos a actuar, hoy.