Vuelo y estilo

El precio de viajar en un Black Hawk

Jesús Núñez / Septiembre 2022
Star News - El precio de viajar en un Black Hawk

Fuimos invitados por la Armada de México para testimoniar desde el aire las maniobras con las que personal de las instituciones militares del país tripularon 71 aviones de ala fija y 28 helicópteros, para surcar el espacio mostrando conocimiento, destreza y habilidad, en formaciones que llamaron poderosamente la atención a todos los habitantes de la Ciudad de México y, quienes  pudieron disfrutar el fugaz, pero estético vuelo de las aeronaves como parte del desfile militar para conmemorar la independencia de México.

 

Fue por una amplia e iluminada avenida que, en cuestión de minutos, llegamos a la zona de hangares donde cumplimos el obligado requisito previo de revisión: primero, oxigenación y presión arterial. Superado el obstáculo, otro facultativo procede a checar ojos, oídos y garganta. Lamentablemente, para a quien le sucede, es fundamental aprobar ambos exámenes porque se corre el riesgo de quedarse en tierra sin cumplir el trabajo informativo para el que fue invitado.

 

¿Pero qué creían ustedes amigos de Star News? ¿Que abordar una maravilla como es el UH60M Black Hawk es igual que transbordar a empujones y mentadas en la estación del metro Pino Suárez? ¡Claro que no, nunca de los nuncas! Ni al Black, ni aeronave alguna perteneciente a la Fuerza Aérea Mexicana, a la Marina Armada de México, ni a la Guardia Nacional, en la que prevalecen las más estrictas medidas para la salud, la seguridad y el cuidado de los equipos utilizados en tiempos de paz, en beneficio de personas afectadas por contingencias.

 

Así las cosas, a las 10:20 de la mañana el personal destacado para el efecto informa a los civiles sobre el procedimiento para abordar, desembarcar y, en su caso, evacuar el helicóptero. Acto seguido, se presenta la tripulación que abunda en pormenores para dejar todo muy claro y, a las 10:40, procedemos al abordaje para incómodamente sentados observar, desde una posición privilegiada, el carreteo de los Hércules C130, los T6C, cuyas funciones muchas veces son de escolta y pueden ser artillados con lanzacohetes, ametralladoras y bombas

 

Mientras fijaba el cinturón de seguridad eché una miradita a los Spartan C27J, naves muy necesarias durante la aplicación del Plan DN-III y en el entrenamiento de los paracaidistas. En fin, que por más de media hora pasaron y pasaron para deleite de mi pupila, hasta que por fin llegó el anhelado momento: las puertas de nuestro Black Hawk se cierran y comenzamos a carretear hasta el punto de partida en que iniciamos el vuelo y nos unimos con el resto del escuadrón.

 

Hasta lo incómodamente sentado se olvidó una vez que pudimos disfrutar de un maravilloso espectáculo aéreo, ya que fueron no menos de 10 ocasiones en que se veían las formaciones de aviones volando en una dirección diferente a la nuestra, bueno, hasta el repentino enfrenón y la corrección de rumbo para cruzar arriba de Palacio Nacional, se considera pecata minuta estando en manos de expertos pilotos marinos. 

 

Sin amarillismo el asunto, simplemente había que seguir al líder en una formación cuasi perfecta por donde no se había volado toda vez que la práctica previa se canceló por mal clima, por eso insisto, se trata de un detalle apenas perceptible para quienes hemos volado desde hace varias centurias y que seguimos confiando en la capacidad, habilidad y destreza de nuestros pilotos mexicanos.

 

Y en el aire estuvimos por casi tres horas tomando datos, fotos, videos, pero sobre todo, sorprendidos por la capacidad creadora del ser humano porque, sí ya sé que doy mucha lata con la tonadita de incómodamente sentados, pero es la verdad, los asientos no son la mejor parte de los Sikorsky porque no están equipados como un ejecutivo, donde hasta la cubeta heladera para enfriar la champagne se encuentra integrada entre los asientos para evitar la fatiga de estirarse mucho.

 

Esta maravilla es un transporte utilitario de carga media, es elegido para el traslado de tropas y cuenta con un variado armamento para el combate aéreo, en síntesis, es fiel representante de la más alta tecnología adquirida por nuestras fuerzas armadas. Y allí estaban todos o casi todos, muy ufanos mostrándose ante la ciudadanía como una señal subliminal de seguridad y confianza de nosotros hacia ellos y sus eficientes tripulaciones.

 

Y mientras arriba nuestros escuadrones de aviones y helicópteros cruzaron la ciudad un buen número de veces, abajo, en pie, a tierra marchaban más de 15 mil integrantes de las fuerzas armadas que incluyen al Ejército Mexicano, a la Armada de México y a la Guardia Nacional.

 

Ellas y ellos abajo marchando y nosotros surcando los cielos y aplaudiendo la perfecta maniobra que une a todos los escuadrones de helicópteros en uno solo y, así volar los últimos 40 minutos de desfile aéreo.

 

Y no me canso de reconocerles: aterrizaje perfecto, carreteo hasta su posición y cinco minutos de espera hasta que los rotores están totalmente estáticos; entonces sí a desembarcar, a estirar las piernas y a extrañar la incomodidad de mi asiento al que ojalá, tal vez, el próximo año vuelva a ocupar.