Ciencia

El conocimiento de frontera

Septiembre 2019
Star News - El conocimiento de frontera

La controversia científica y la necesidad de nuevas respuestas son el empuje para abrir nuevas brechas en la investigación científica

Si toda búsqueda en lo científico lleva implícita la falta de un mapa o guía, en la mayoría de los casos sí se tiene claro a donde se quiere llegar, aunque la travesía no esté definida. Entonces, surge en el contexto de la generación de nuevo conocimiento un término que está costando trabajo definir: el conocimiento de frontera.

Con cada avance de la ciencia, se da un pequeño —y a veces gran— paso que empuja los límites de lo conocido hacia nuevos territorios. Es como el viento que dirige las velas del saber: entre más se conoce de un tema, al mismo tiempo más se desconoce de lo mismo; surgen nuevas preguntas.

Romper el molde de la ciencia que se tiene —y lo que se espera de ella— a través de planteamientos completamente distintos a lo convencional, a la corriente principal, es una definición de “conocimiento de frontera” que no nos convence del todo.

Thomas Kuhn, físico y filósofo de la ciencia, en su libro ‘La estructura de las revoluciones científicas’ comenta que el conocimiento de frontera genera gran controversia entre la comunidad científica, es decir, no todos están de acuerdo con sus puntos de vista. También señala que son cuestiones difíciles de responder a partir del conocimiento y métodos actuales y por lo tanto, las probabilidades de éxito pueden llegar a ser muy escasas.

Por ejemplo, en el límite de lo probable están las investigaciones sobre el desarrollo de las emociones en el hombre prehistórico y para su estudio se integran equipos de antropólogos, lingüistas, sociólogos e historiadores.

Otro ejemplo es la investigación en la descomposición del átomo en sus partículas más diminutas, o el desarrollo del lenguaje humano como una habilidad con la que nacemos; en salud, la aplicación de células madre para combatir ciertos tipos de cáncer o la influencia de los microorganismos intestinales en el comportamiento de los animales y del hombre.

Por lo anterior, instituciones y patrocinadores públicos y privados, las universidades, las empresas o los centros de investigación, no arriesgan su presupuesto en proyectos de frontera. Cuando sí lo hacen, y en caso de tener éxito, se da un giro completo a lo ya conocido y se abren nuevos caminos para la aplicación y la resolución de problemas. Así es como se dan los grandes saltos en el avance del saber humano.

La persecución del conocimiento de frontera no asegura ganancias económicas ni garantiza la obtención de un producto vendible, es más, a veces se desconoce por completo el uso que se les dará a los resultados. Sin embargo, brincarse las reglas de la ciencia establecida es una de las vías que aseguran la obtención de nuevos alcances y conocimientos que cuestionan todo lo que ya se sabe, y propone una forma diferente de explicar y comprender el mundo y a nosotros mismos.