Columna de Fernando Schwartz

De palabras del “Chicharito” Hernández

Septiembre 2019
Star News - De palabras del “Chicharito” Hernández

“Al mexicano no hay que compararlo con el mexicano”

Javier Hernández ha madurado. Su trascendencia le da el valor a sus palabras. Sus goles lo hicieron y lo seguirán haciendo en la cancha, pero fuera de ella hay una persona convencida de sus valores y conceptos para externarlos al libre albedrío como lo hizo en mi reciente visita a Londres.

Una frase contundente: “El mexicano es el rival del mexicano”, palabras que encierran la cultura mexicana, donde no se permite el triunfo ajeno; donde la envidia y el egoísmo están a flor de piel y donde poco se le da valor a lo que un compatriota consigue fuera de nuestras fronteras.

Javier es claro: “Al mexicano triunfador hay que compararlo con los grandes, no con nosotros mismos. Yo, cuando vine a Europa, me puse metas como el ‘querer ser igual que Hugo’, ‘deseo superar las Champions de Rafa’ y varias más, cuando realmente debí proyectarme más hacia arriba y por qué no, pensar en romper las marcas de Messi, de Cristiano; de los grandes”.

Y es que en la última Premier, Raúl Jiménez lució y las comparaciones no cesaron con Javier “Que en una muy mala temporada que tuve me hayan comparado con Raúl, que tuvo una excelente, es terrible. Ha de decir Jiménez cada vez que ve las redes, ‘otra vez Chícharo está en mi camino’ y no es así. El mexicano no debe compararse con el mexicano. Nosotros debemos vernos reflejados más arriba; es la única forma de triunfar”.

Sobre sus goles: “Que si tengo el récord de goles en selección, lo tengo, pero nunca me plantee el romper la marca de Jared como atrás vendrá alguien que pueda llevarse la mía. Para eso son los récords, para romperlos y superarlos. No pasa nada. Es la historia de la misma vida”.

Su cuerda: “Yo quiero seguir en Europa. No es si tengo o no cuerda, eso no me preocupa. Esta da hasta donde uno quiera y como uno quiera. Hoy aprendí a disfrutar la vida, no solo en la cancha. Vivo la vida como quiero vivirla, sin prejuicios, disfrutando, gozando y ya no me apura absolutamente nada más que ser feliz”.

Acerca de su hijo: “No se llamará Javier. En su momento sabrán el nombre, pero él llevará otro. A mí nadie me dice Javier, me dicen Javi o Chicharito. A ti nadie te dice Fernando, te dicen Fer. Cada quien va tomando su identidad en la vida”.

En la selección: “Yo voy por amor a la camiseta. Dinero ya lo tengo, no necesito más y no todo va en el valor monetario nada más. Juego con ‘la verde’ porque me gusta; porque la amo, pero sí debería haber más equidad entre Federación y nosotros. Todos vamos juntos, así como la crítica y la afición deberían cerrar filas con la selección, reconociendo que los responsables de los resultados somos nosotros en la cancha, pero hay gente detrás que pudiera desearle el bien a la selección y no el mal”.

A Javier le he seguido desde que tenía 17 años. Lo he perseguido por Chivas, Manchester United, Real Madrid, Bayer Leverkusen y West Ham. Me siento cómodo de platicar con él. Me siento agradecido de contar con su amistad y con una clara línea que ambos conocemos, en donde se divide lo personal de lo profesional y lo cual siempre se lo agradezco.

Estos diálogos son los que nutren, los que nos hacen ver al jugador; al futbolista como un ser humano y no solo como una máquina que debe dar resultados en el terreno de juego. Chicharito es ídolo y además es una persona que ha ayudado a abrir las fronteras para el balompié mexicano.