Columna de Kasia Wyderko

¿Cómo enriquecerse haciendo bulto?

Septiembre 2019
Star News - ¿Cómo enriquecerse haciendo bulto?

El mundo actual ha alcanzado las dinámicas sociales de manifestarse en pro o en contra de diversas causas ofreciendo opciones un tanto fuera de lo común

Cuando vi la primera mención que se hizo sobre el tema, estaba convencida de que se trataba de un sketch, es más, hasta opté por checar si no había caído en la trampa de alguna broma, de esas sabrosas que suelen ofrecer a su público los medios franceses cada primero de abril (prima aprilis), que sería el equivalente del Día de los Santos Inocentes.

Tenía que surgir en el contestatario país galo, campeón del mundo en cuanto a frecuencia e intensidad de protestas sociales callejeras, donde el muy arraigado lema de la Revolución francesa “Liberté, Égalité et Fraternité” sigue dirigiendo el comportamiento en la vida diaria.

Resulta que —y esto no tiene nada de ficción— en Francia ya existe un portal online que le permite pagar a un desconocido para que vaya a una protesta en su representación. ¿Se encuentra enfermo?, ¿debe atender asuntos personales urgentes?, ¿está en un viaje de negocios?, ¿vive lejos del lugar de la manifestación que le interesa, pero desea absolutamente que esta tenga impacto no solo en las redes, sino en el mundo real; en el espacio público?

Fácil, rente a un ‘mensajero’ que protestará por usted por la módica suma de 17 dólares la hora. Y hasta puede ponerse una camiseta con el mensaje que usted desee transmitir y portar pancartas con eslóganes de su agrado, el servicio está incluido en la tarifa. Entra en contacto con su ‘emisario’ a través del portal, luego lo monitorea por GPS a través de su celular. Le pide que le envíe fotos y vídeos del cortejo.

En el sitio uno encuentra una pequeña lista de causas ya existentes; el cambio climático, la supresión de empleos públicos por parte del Gobierno, el excesivo uso de pesticidas en la agricultura, por decir algunos.

Si el usuario tiene en mente otros temas de protesta, los puede proponer. Los llamados ‘embajadores’ se encargarán de organizarlas. Por supuesto existen ciertas reglas básicas: la “manif” debe contar con la autorización de la Policía y están estrictamente prohibidos los discursos de odio o racistas, de manera que las marchas “salvajes” de los ‘chalecos amarillos’, ávidos consumidores de movilizaciones en línea vía redes sociales, quedan al margen de la jugada.

Incrédula y estupefacta con la noticia en torno a esta primera —a nivel planetario— aplicación online para “rentar” manifestantes, me puse en contacto con su creador, un joven y entusiasta startuper francés Grégoire Laugier, biólogo marino de formación, que reparte su tiempo entre la producción de documentales y la administración de una finca agrícola en el oeste de Francia.

Me da la impresión de que podríamos bautizar a Grégoire como el “Uber de la manifestación”. Ha sabido capturar, anticipar e interpretar las tendencias del mañana. Dice con mucha razón que en plena era de la globalización todos alzan su voz revolucionaria en las redes donde no existe ningún espacio físico, pero pocos entienden que las formas de contestación social prácticamente no han cambiado desde el siglo XVIII.

Siempre el conflicto social se ha situado en un espacio público, en un mundo real, entre la zona de producción y la zona de dirección.

Los franceses, que llevan en su ADN la tradición de salir a la calle indiscriminadamente en un mundo real, persuadidos de que la presión de las multitudes puede tumbar gobiernos, deberían de sentirse atraídos por el portal del millennial galo Grégoire Laugier. Su nombre: ‘Wistand’, del inglés We stand o ‘Estamos de pie’, invita a pensar que el concepto —que se asemeja con ‘Voto por procuración’— podría exportarse fácilmente en este mundo cada vez más politizado. ‘Wistand’ se queda con un 20% de comisión de cada transacción usuario-mensajero, sin importar el color ideológico de los participantes.

¿Y si un día el ‘mensajero’ marcha a la izquierda y al otro día a la derecha? Bueno, business is business.