Viajes

Campeche, baluarte de México

Rafael Vázquez Díaz / Marzo 2021
Star News - Campeche,  baluarte de México

Historias de piratas, artesanías y tesoros arqueológicos convergen en este destino del sur del país.

Corría una cálida mañana del 6 de julio de 1685 y una flotilla de barcos con banderas piratas asomaba en el horizonte; se corrió la voz de alarma, se juntaron víveres; se resguardaron en los conventos los bienes más preciados; se cargó la artillería y los hombres disponibles para el combate, tomaron sus posiciones en los fuertes construidos meses atrás para esperar una invasión como la que amenazaba en alta mar. 

 

El pirata Lorenzillo esperó a la noche y no tuvo piedad; en un par de días arrasó con la Villa Francisco de Campeche, llevándose todo artículo de valor (incluyendo puertas y ventanas) y quemando todo tras de sí. La matanza y saqueo le valió el título de “Caballero” y pasar a la historia como una de las pesadillas de nuestros puertos. 

 

La historia de Campeche está íntimamente ligada al pirataje; sus murallas y fachadas con impactos de bala de cañón disparadas desde el mar conviven para darle un aspecto misterioso a sus calles y su precioso malecón.

 

Pero no son sólo las historias vivas que recorren las calles de Campeche -y que son Patrimonio de la humanidad, por cierto-  por lo que vale la pena conocerlo, es la impresionante diversidad del estado; sus playas turquesas, las zonas arqueológicas y los talentosos artesanos que mantienen viva la tradición gastronómica y los antiguos oficios como la elaboración de los sombreros Jipi Japa. 

 

Y es que a un par de horas de distancia de la capital podemos cruzar a la hermosa isla de Ciudad del Carmen, comer en su mercado, observar a las gaviotas desde el malecón y la enorme virgen que flanquea su puerto, además de disfrutar playas cristalinas y visitar el peculiar barco Caballito de Mar que está encallado en sus costas. 

 

Tomando las tranquilas carreteras se llega a Hecelchakan, para comer una deliciosa cochinita pibil enterrada y visitar su iglesia que aún está encima de un basamento piramidal maya. 

Becal recibe a los visitantes con deliciosos hojaldres y “pichones” -como se le llama al pan elaborado en Pomuch- para después conocer el fascinante cementerio que guarda una de las tradiciones más polémicas de la región: la limpieza y exhibición de los huesos de los difuntos al aire libre. 

 

Para aprovechar el calor selvático, y armados con un buen repelente de mosquitos y un bloqueador, se pueden visitar zonas arqueológicas que están en un estado mucho más natural que las que se encuentran en el resto de la península; destaca Calakmul y sus impresionantes construcciones por encima de los árboles, así como Edzna, Hochob y Dzibilnocac que tienen el estilo arquitectónico maya denominado “Chenes”, que es de un muy rico adorno del estuco que aún recubre la superficie de estos edificios con varios siglos de existencia. 

 

No sobra señalar la excelente cultura vial de la gente en Campeche -los conductores ceden el paso al peatón como en ningún otro lado- y el trato amable de muchos locatarios que están intentando reforzar la industria del turismo y así abandonar la dependencia petrolera de la entidad. 

 

Finalmente, les recuerdo una última ventaja que no es menor; su disciplina y constancia los tiene en semáforo verde desde hace varios meses… ¿no se les antoja un montón?.