Amor a México

Tlaquilpa, Ver., Septiembre 2020.

Septiembre 2020
Star News - Tlaquilpa, Ver., Septiembre 2020.

Tripulación a bordo, 

Les escribe Miguel Sosme, promotor cultural. Este mes emprendí un nuevo viaje con destino a Veracruz. Una experiencia inolvidable que me marcó por la belleza de las tradiciones que aún persisten en nuestro México. 

En efecto, en el centro del estado de Veracruz  se localiza la Sierra de Zongolica, una de las zonas más altas, frías e inhóspitas de México, caracterizada por sus paisajes de montaña cubiertos de bosque mesófilo y neblina.

En sus altitudes, que rondan los 3,000 metros sobre el nivel del mar, habitan los indígenas nahuas quienes conservan diversas prácticas tradicionales asociadas al hilado y tejido en telar de cintura. En este contexto, las artes de los hilos han constituido una labor íntimamente asociada a la feminidad, y cuyo origen se remonta al periodo precolombino.

 

Sabemos por diversas fuentes que, durante la época prehispánica, las mujeres indígenas eran las responsables de tejer las mantas de algodón que habrían de tributarse a los señoríos de la Triple Alianza, hecho que revela el valor simbólico y utilitario de la actividad textil desde tiempos inmemoriales.

 

Con la conquista de México, los españoles introdujeron los primeros rebaños de ovejas, mismas que fueron muy bien acogidas por los habitantes de la Sierra, pues las altitudes pronunciadas favorecen la presencia de un clima frío, cuyas temperaturas alcanzan los cero grados centígrados durante el invierno. 

 

Un aspecto importante de la producción textil es que la lana de las ovejas es hilada a mano en husos tradicionales, teñida con tintes naturales obtenidos del bosque, y tejida en telar de cintura por las mujeres. 

Con estos rústicos instrumentos, las artesanas son capaces de confeccionar complejos lienzos de hasta 4 metros, que son empleados en la confección de rebozos, gabanes, cobijas, bolsos, cojines y fajas. Todo es producido de forma 100% artesanal en un proceso arduo que va de los dos  hasta los diez meses.

 

Sin embargo, más de allá de constituir una labor utilitaria, la actividad textil mantiene una connotación sagrada. 

 

De acuerdo con las leyendas locales, los saberes textiles constituyen un obsequio divino: “Tonantzin” o la Virgen de Guadalupe, fue la primera divinidad que tejió y que compartió con las mujeres de la tierra, los secretos más valiosos del telar de cintura. De allí que para las indígenas de Zongolica, tejer constituya un acto sagrado por el que plasman su cosmovisión, cultura e historia. 

 

Con amor a México,

Miguel Sosme

 

Si deseas conocer y adquirir el trabajo de las artesanas de Zongolica, ponte en contacto:

 

Facebook: Tejedoras de la Sierra de Zongolica

Tel: 2281455036.

 

Conoce más acerca del trabajo e investigación de los textiles Mexicanos que ha realizado Miguel Sosme en sus redes sociales: