Columna de Heriberto Murrieta

Tiempo para sentir

Septiembre 2019
Star News - Tiempo para sentir

En 2019 se cumplen 90 años de la primera aparición radiofónica de Agustín Lara

En 1929, el genial compositor debutó en la estación de radio XEB. Así lo platicó Angelina Bruschetta, esposa del músico-poeta:

“El día de la cita, mucho antes de la hora fijada, ya estábamos en la radiodifusora. La directora artística, de solemne aspecto, llamó a los artistas y les hizo un sinfín de advertencias, señalándoles sus respectivos lugares dentro del estudio. Enmudecimos ante un gran rótulo que decía: Silencio, programa en el aire.

Durante media hora, Maruca Pérez y Agustín Lara interpretaron ante los micrófonos de XEB algunos tangos y boleros escritos por Lara. Al terminar su actuación, como pago recibieron una polvera esmaltada y un paquete de cigarros Canela Pura, fabricados por El Buen Tono”.

En ese mismo año, Lara registró su primera canción, llamada ‘Imposible’.

Yo sé que es imposible que me quieras,
Que tu amor para mí fue pasajero,
Y que cambias tus besos por dinero,
Envenenando así mi corazón.

 

En mi caso, el “larismo” exacerbado viene por herencia. Con decirles que mi abuelo Antonio Murrieta Fernández se levantaba de su asiento cada vez que escuchaba el nombre mágico de Agustín.

Romántico irredento, con la carne pegada al hueso, “El genio de la cara ajada” conquistó a hermosas mujeres, que caían rendidas a sus pies.

¿Por qué ellas se enamoraban si era, según su propia opinión, terriblemente feo? Porque personalidad mata apostura y el arte seduce y encanta.

Además, “toda gordura es símbolo de impotencia y toda flaqueza, garantía de vibración”.

Recupero un pequeño fragmento de mi libro ‘Personajes de la Cultura Popular’ (2002):

Lara, que suplía la falta de kilos con abundancia de talento, se dio un largo paseo por la senda de la lírica, impregnada de sales marinas, para cantarle a la mujer y al amor.

El sentimental “Flaco de Oro” no quiso saber nada que no tuviera que ver con la intensidad y vivió “por muchos timoratos, por miles y miles de miedosos de vivir”.

Con su impecable sentido musical compuso baladas, boleros, tangos y pasodobles, que rápidamente se popularizaron en los centros urbanos: Farolito, María Bonita, Aventurera, Madrid, Granada, Noche de Ronda y Arráncame la Vida, entre muchas otras.

Su voz, con inseparable “gis” de disco antiguo, como salida de un baúl de recuerdos, le dio tono a la bohemia antológica de un país que todavía en esa época se daba tiempo para sentir.

Nunca negó ser “ridículamente cursi” y sustentó aquella condición con un punto a su favor: “Cualquiera que es romántico tiene un fino sentido de lo cursi, y no desecharlo es una posición de inteligencia”.

Ángel Agustín María Carlos Fausto Mariano Alfonso del Sagrado Corazón de Jesús Lara y Aguirre del Pino murió en la Ciudad de México el 6 de noviembre de 1970.