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Querétaro, una región de vinos y escapes turísticos

Marzo 2020
Star News - Querétaro, una región de vinos y escapes turísticos

Tres Pueblos Mágicos rodean la zona vitivinicultora del Bajío

Por su particular belleza y espléndidas condiciones de sus tierras para el desarrollo de las vides, la Región de Vinos de Querétaro es hoy el segundo atractivo turístico del estado y el que más capta la atención de los visitantes.

 

La producción vinícola queretana abarca 11 de los 18 municipios de Querétaro, pero los principales desarrollos enológicos se encuentran en la franja del semi desierto que comprende los municipios de Tequisquiapan, El Marqués, Colón, Ezequiel Montes y Cadereyta, los que cuentan con excelentes propuestas turísticas para lograr verdaderas experiencias en sus visitantes.

 

La mayor parte de las 28 casas vitivinícolas queretanas han buscado ampliar sus servicios y convertir sus viñedos en espacios ideales para conocer los procesos y la calidad de sus vinos a través de los sentidos: desde los increíbles paisajes que los rodean, los recorridos guiados por sus plantaciones y equipos de producción, hasta una deliciosa cata maridada con excelentes quesos de la región y, en algunos casos, con espectaculares platillos de alta cocina o de cortes finos.

 

Sin embargo, una de las bondades más grandes de la Región de Vinos de Querétaro es la posibilidad de combinar una grata visita a estos viñedos, junto a un placentero paseo por los Pueblos Mágicos cercanos o prepararse para una aventura entre los atractivos naturales, sin preocuparse por opciones de descanso o alimentación.

 

En la Región de Vinos destaca la presencia de tres Pueblos Mágicos, entre los que se encuentran algunos sitios que brillan a nivel nacional: San Sebastián Bernal y su colosal monolito, el tercero más grande del mundo, es un verdadero ícono entre los atractivos turísticos de Querétaro; a su vez, Tequisquiapan cautiva con su tranquilidad y belleza provinciana que lo distinguen y hacen de este Pueblo Mágico el más visitado del estado.

 

Cadereyta, por su parte, ha ganado terreno entre el turismo, no solo por la belleza especial de sus paisajes semidesérticos y tradiciones gastronómicas, sino por lo extraordinario de contar con un sitio de descanso sobre una isla en pleno semi desierto: la Isla Tzibantzá. 

 

Este complejo turístico ha conquistado la curiosidad de los viajeros y la preferencia de sus visitantes por ser un lugar único en el estado, con actividades y servicios necesarios para pasar un excepcional fin de semana, desconectado de la rutina de la ciudad y el trabajo.

 

Así, vino, tradición y descanso, definen en gran medida esta prodigiosa Región de Vinos de Querétaro.