Viajes

¿Por qué viajamos los seres humanos?

Rafael Vázquez Díaz / Septiembre 2020
Star News - ¿Por qué viajamos los seres humanos?

Según la evidencia que teníamos hasta el 2020, las primeras poblaciones que ocuparon el continente americano se fechaban hace 13,500 años. Dicho cálculo acaba de ser puesto en duda por la revista Nature y algunos científicos mexicanos, pues encontraron restos de seres humanos en una cueva en el norte del país que acaban de ser datados entre los 13,000 y los 30,000 años. 

 

La ciencia en la actualidad nos permite conocer con exactitud los patrones históricos de migración y no obstante, entender los motivantes que nos llevan a movernos de un lugar a otro no es tan sencillo y la pregunta sigue totalmente vigente: ¿Por qué los seres humanos sentimos la necesidad de viajar?

Desde los albores de la humanidad nuestra especie siempre ha sido nómada; encontrar un mejor clima, condiciones más favorables para refugiarse según la estación y la accesibilidad de recursos siempre han sido poderosos motivantes para desplazarnos, no obstante, la llegada de la tecnología -en particular la agricultura- nos obligó a asentarnos y crear las condiciones para una vida sin tantos desplazamientos. 

 

Esto no sólo cambió la dinámica de los pueblos sino que creó inmensas civilizaciones… pero no detuvo la migración. 

 

Quizá fue la curiosidad humana; el deseo de conocer más allá de los límites y expandir el pequeño universo que tenían los grandes aventureros de los siglos pasados que se arriesgaban con rústicas brújulas a los mares embravecidos, enfrentaban penetrantes tormentas de arena en medio de abrasadores desiertos, guiados únicamente por las estrellas nocturnas y la esperanza de volver para relatar las maravillas más allá de las fronteras conocidas. La raza humana nunca se ha conformado y siempre quiere llegar más allá. 

 

El deseo de viajar nos ha llevado a escalar las montañas más altas, conquistar selvas  impenetrables, estudiar volcanes activos chisporroteantes de lava, descubrir nuevos pueblos y costumbres, crear tecnología para explorar entornos marinos profundos y conocer a criaturas que parecen sacadas de cuentos de ficción, de ese tamaño es nuestro potencial en el Siglo XXI. 

Hoy podemos gozar de desplazarnos en un avión con comodidad y rapidez, y recorrer cientos de kilómetros que nos llevan a destinos inciertos mientras monitoreamos el trayecto desde el GPS de nuestro celular… ¿hemos desarrollado nuestro máximo potencial? 

 

La respuesta es sencilla: No. Allá afuera, en la negrura inconmensurable del universo nos esperan una infinidad de mapas por ser trazados, rutas por recorrer e historias que contar para poder legar a las generaciones venideras. 

 

Es cuestión de tomar las maletas y nunca parar de explorar.