Ciencia

Pequeños adioses: así mueren nuestras células

León Pablo Bárcenas Clavel / Noviembre 2019
Star News - Pequeños adioses: así mueren nuestras células

La bioquímica explica el maravilloso proceso microscópico del ciclo vital

Es en el mes de noviembre, no por casualidad y sí por coincidencia, que en muchas religiones y culturas se realizan ceremonias alusivas a la muerte. El ciclo vegetal que anuncia la cosecha es el origen del binomio muerte-renacimiento que las grandes tradiciones utilizan para explicar la trascendencia y el porqué de la vida humana.

 

Las células de los seres vivos también presentan ciclos de vida y muerte, incluso de renacimiento. Los organismos que tienen una sola célula, una vez que cumplen su ciclo vital, se dividen en dos células hijas en un proceso llamado mitosis: la célula de origen muere pero no hay "cadáver".

 

En los organismos multicelulares compuestos de cientos a millones de células, la muerte de sus pequeños componentes se lleva a cabo por varias vías. Primero, si las causas de esa muerte son internas, podríamos llamarla "una muerte programada"; pero si ocurre por causas externas, como una infección o un accidente que suspenda los procesos vitales, recibe el nombre de 'necrosis'.

 

La primera etapa de la muerte de las células por causas externas es llamada 'oncosis': la célula aumenta de tamaño y se llena de agua, los organelos internos se destruyen de manera desordenada provocando una inflamación en la zona. Como una minúscula esfera, la célula se rompe y muere en un tiempo cercano a las 24 horas.

 

Cuando las células mueren de manera programada, los procesos bioquímicos que se desarrollan son altamente específicos y son dirigidos por la información contenida en los genes. Todo comienza con la disminución del tamaño de la célula y la desintegración de su núcleo, los componentes que contenía son absorbidos por otras células o grupos de células llamados macrófagos.

 

En un proceso que tarda de 30 a 60 minutos, la célula recibe las órdenes de degradarse y las fracturas de sus componentes, sobre todo de la información genética contenida en el núcleo, se hacen de manera precisa para que otras células recojan los restos y los reincorporen al organismo principal.

 

Esta muerte programada recibe el nombre de 'apoptosis', término propuesto en 1972 por Andrew Wylie de la Universidad de Edimburgo. Esta palabra viene de una raíz griega que significa "desprendimiento de los pétalos de una flor", una forma muy poética de designar la terminación programada de la vida de las células.

 

En 1885 en Alemania, Walther Flemming, profesor de anatomía de la Universidad de Kiel, publicó un artículo con ilustraciones de la muerte celular en organismos multicelulares. Sus dibujos muestran cómo se rompe el núcleo de la célula en su proceso de muerte normal, también llamada fisiológica o espontánea.

 

El concepto de "suicidio celular" se popularizó a mediados del siglo XX con el descubrimiento de los lisosomas, organelos del interior de la célula que contienen un grupo de enzimas encargadas de romper o degradar muchos de los componentes intracelulares y los predisponen para su dispersión o reutilización.

 

Así, las células mueren de manera ordenada para su reposición y también mueren cuando por causas externas un órgano o el individuo completo suspenden de manera definitiva sus funciones vitales.