Mamás viajeras

No heredes miedos

Patty Becerril / Octubre 2019
Star News - No heredes miedos

Los hijos son el vivo ejemplo de las mamás tanto para bien como para mal

Terminan las vacaciones de verano, donde pasé muchas horas a la orilla de la alberca mientras esperaba a que mi hija tomara sus clases de natación, y otras veces donde estaba al pendiente de ella mientras pasaba las calurosas tardes sonorenses jugando muy fresca en el agua.

 

Durante este tiempo, pude ver las distintas clases de mamás que nos encontrábamos soportando las altas temperaturas, con tal de que nuestros pequeños aprendieran a nadar o pasaran un buen rato en sus vacaciones. 

 

Había la mamá que, aunque el niño estaba en manos del maestro de natación, no se alejaba de la orilla, angustiada por el gran peligro en el que pudiera llegar a estar su hijo. Cuando llegaba el momento de que el maestro lo soltara para que nadara, gritaba como si el maestro lo hubiera soltado accidentalmente. Su hijo no puede correr o caminar a la orilla de la alberca, lanzarse al agua, o sumergirse sin que sea reprendido por su mamá, quien le indica el alto índice de peligrosidad de cada hazaña.

 

Por otro lado, está la mamá totalmente relajada, que confía plenamente en el maestro y aprovecha la hora de clase para ponerse al tanto de sus mensajes de los múltiples chats y hasta puede decirle a la mamá de a lado "te lo encargo tantito, nomás voy rápido por un frappuccino". El niño puede correr a la orilla de la alberca mojada, tirarse clavados en zonas con señalizaciones que lo prohíben o jugar bruscamente dentro del agua, sin que la mamá le diga nada.

 

Y existe la mamá punto medio, que confía en el maestro, pero de todas formas —aunque de lejitos— está siempre al pendiente, por cualquier cosa. Deja al niño ser, pero le llama la atención si rompe las reglas o hace algo donde se le pone en riesgo a él o a sus compañeros.

 

No creo que sea casualidad que cada hijo de este tipo de mujeres sea muy parecido a su madre. El hijo de la mamá nerviosa, por lo general, es el niño inseguro y temeroso; la mamá relajada tiene muy probablemente al niño tremendo de la clase; la mamá precavida y relajada, tiene al niño tranquilo que la pasa bien.

 

Nuestro rol como madres es protegerlos, pero debemos cuidar el no inculcarles miedo. Igual como nos encontramos este tipo de madres a la orilla de la alberca, las podemos ver en otras partes, como arriba del avión.

 

¿Tú detectas que tipo de mamá eres? Según yo, soy el tipo punto medio, pero por la ansiedad que me provoca el miedo a volar, intento no transmitírsela a mi hija. Pero para ello procuro controlar mis pensamientos, pues al ser el miedo algo creado en nuestra mente, es también con la mente que podemos controlarlo.

 

Solo tenemos que enfocar nuestros pensamientos en cosas positivas. También me ayuda hacer ejercicios de respiración, y personalmente, encomendarme a Dios. Así mi niña es una viajera feliz que disfruta sus vacaciones desde que se sube al avión.