Ciencia

Ni leyendo el instructivo

León Pablo Bárcenas Clavel / Agosto 2020
Star News - Ni leyendo el instructivo

La investigación científica, si se trata a la ligera, también tiene sus errores

A congelada en su libro 'Los mensajes ocultos del agua'. Las imágenes mostraban diversas estructuras: de forma estética, simétrica y equilibrada si se manejaba el agua con sentimientos positivos o música suave, por otra parte, arreglos desordenados y caóticos si estaban de por medio palabras negativas o violentas. 

 

Sus resultados no se han podido reproducir porque el Dr. Emoto no siguió un procedimiento riguroso y no lo reportó de manera correcta, ya que al seguir las instrucciones de cómo lo hizo, se obtienen cristales diferentes en cada ensayo.

 

Cuando un investigador termina su proyecto, lo que sigue es escribirlo: exponer en qué consistió su trabajo, cómo lo hizo, dar sus conclusiones y publicarlo en forma de artículo en revistas especializadas. Así es como se difunde este nuevo conocimiento, después se somete a la crítica y evaluación de la comunicad científica, de manera que otro equipo interesado pueda obtener el mismo resultado siguiendo las indicaciones que aparecen en el texto. Estas publicaciones tienen un nivel de exigencia muy alto, es decir, no cualquiera puede publicar los resultados de un trabajo, por mucha ciencia que haya utilizado para conseguirlos.

 

Cuando un artículo se publica en revistas impresas o electrónicas, quiere decir que ha pasado por una gran cantidad de filtros, desde una corrección de estilo en la forma de escribirlo y revisiones por especialistas en el tema, hasta pasar por comités evaluadores que tienen como intención poner a prueba y verificar las conclusiones que se presentan. METRICS (Meta-Research Innovation Centre) de la Universidad de Stanford tiene este propósito: "Estudiar la capacidad de reproducir un estudio analizando datos".

El conocimiento que se está generando en este momento no se dará a conocer inmediatamente, y no porque se trate de secretos o teorías que traerán el caos, sino porque tiene que seguir un proceso que avale que esas conclusiones son verdaderas y se pueden reproducir siguiendo los procedimientos que el autor o grupo de autores dictan en su artículo.

 

En junio de 2015, la revista PLoS Biology publicó un artículo de Len Freedman, del Global Biological Standards Institute, que señala que en Estados Unidos se gastan entre 10 mil y 50 mil millones de dólares al año en investigaciones biomédicas con resultados que no se pueden reproducir. 

 

Esto quiere decir que los resultados publicados no se pueden replicar por varios factores como el diseño del experimento, los procedimientos utilizados, no mencionar todos los reactivos, materiales y aparatos que se usaron, así como el análisis de los datos y la manera de reportarlos.

 

También es cierto que, en muchos proyectos de investigación, los datos y reportes son alterados con el fin de obtener recursos y becas, mantener el renombre de los investigadores o incluso conseguir protagonismo en el medio científico. Cuando esto se descubre, los científicos son reportados por "mala conducta". 

 

Algunas de las soluciones propuestas por los mismos científicos e investigadores, apuntan a que se deben fortalecer principalmente los protocolos de laboratorio y el análisis de datos para disminuir esta brecha entre resultados reproducibles y los que no lo son.