Columna de Heriberto Murrieta

Los cronistas

Septiembre 2019
Star News - Los cronistas

Hace exactamente 20 años presenté mi libro “Los Cronistas”, que incluye semblanzas de quince grandes comentaristas deportivos y taurinos de la radio y la televisión: Agustín González “Escopeta”, Fernando Marcos, Alonso Sordo Noriega, Cristino Lorenzo, Pepe Alameda, Paco Malgesto, Pedro “El Mago” Septién, Jorge “Sonny” Alarcón, Antonio Andere, Óscar “El Rápido” Esquivel, Ángel Fernández, Antonio Moreno “Morenito”, Enrique Llanes, Fernando Luengas y Gustavo Armando “El Conde” Calderón. Locutores con voces de locutores, estilos personalísimos y cultura general. 

Muchos de nosotros crecimos escuchando sus voces a través de la radio y la televisión. Todos tuvieron un estilo propio y sería imposible confundirlos. 

A varios de ellos les tocó dirigirse a un público acaso más receptivo, que se daba tiempo para escuchar y digerir sus palabras, en comparación con los televidentes y radioescuchas de hoy, envueltos en el torbellino, el “acelere” de la vida moderna, llena de atracciones provenientes del norteño punto cardinal.

Aquellos hombres ingeniosos acuñaban frases, jugaban con silogismos, se deslizaban por la rampa del vocabulario, bajaban estrellas con la imaginación. ¿Quién no conoce la frase de “el toreo no es graciosa huida sino apasionada entrega”, que hizo famosa Pepe Alameda; el “hondo y profundo” de Paco Malgesto o la casi filosófica consigna de Fernando Marcos cuando nos recordaba que el último minuto también tiene 60 segundos?

En los tiempos de nuestros personajes, era costumbre familiar sentarse frente al aparato de radio para imaginar lo que con palabras se describía. Eran tiempos románticos en un México bello, donde todavía existía el casi extinto amor a la camiseta entre los deportistas. Algunos de estos maestros llegaron a ser tan famosos que hasta fueron requeridos para hacer algún papel cinematográfico. 

Con su estilo y personalidad, cubrieron toda una época de hazañas en las canchas, los ruedos y los cuadriláteros. Y complementaron su labor hablada con la escrita, llegando algunos de ellos a escribir estupendamente como Antonio Andere y Pepe Alameda, uno de los dos no nacidos en México que incluyo en la publicación de marras.

Saber de toros o deportes no significa acumular datos y memorizar estadísticas para repetirlas sin ton ni son y cubrir así los tiempos de transmisión. Eso lo puede hacer cualquiera, con poco que le ayude su capacidad retentiva. Lo realmente importante es conocer su esencia y de ser posible, formarse un concepto propio para reflejarlo al hablar. 

El comentarista deportivo no puede limitarse a decir lo que ve con apego absoluto a su honestidad profesional; debe también comprometer su opinión, si no quiere quedar convertido en un simple relator de sucesos. 

Creo que el público retiene más una frase pegajosa y bien pensada que muchos datos estadísticos. No está de más sumergirnos en el rescate de la memoria de los titanes del micrófono que nos antecedieron.