Fotografía

Lo que dice Don Quijote de la Mancha sobre el retrato fotográfico

David Ross / Septiembre 2019
Star News - Lo que dice Don Quijote de la Mancha sobre el retrato fotográfico

El capítulo XII de ‘El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha’, trata de Grisóstomo, un pastor que se suicida porque Marcela —otra pastora— no corresponde a su amor. Previamente le había escrito una carta en donde, por esa indiferencia suya, la culpa anticipadamente de su muerte.

Marcela, ante la mezcla de sorpresa, enojo y resentimiento de familiares y amigos de Grisóstomo convencidos de su culpabilidad, llega al final del entierro, se planta a un lado de la fosa recién cubierta y se dirige a la concurrencia de esta manera:

“No será menester mucho tiempo ni gastar muchas palabras para persuadir una verdad a los discretos”.

“Hizome el cielo hermosa y a que me améis os mueve mi hermosura”. “Con esta misma lógica, si el destino me hubiese hecho fea, quizás mi fealdad me haría digna de ser aborrecida”.

“Puedo entender que todo lo hermoso impulsa a ser amado, más no alcanzo a comprender que el que es amado, esté obligado a amar a quien lo ama, pues podría acontecer que el amador fuese feo”. “Y así, siento que no podría éste decir: Yo te amo por hermosa. Tú correspóndeme, aunque yo sea feo”.

“Pero en el caso de que corriesen paralelas las hermosuras, hay que ver, que no todas las hermosuras enamoran; aunque casi todas alegran la vista, algunas conmueven el corazón y muy escasas son las que rinden la voluntad”.

“La virtud y la honra son adornos del alma que embellecen el rostro y el cuerpo, sin los cuales ni el rostro ni el cuerpo han de parecer hermosos. ¿Por qué habré de ceder mi virtud y mi honra a quien tan solo por su gusto o su deseo, pretende, para satisfacerse, arrebatármelas con todas las fuerzas de su argucia y de su industria?”.

El discurso se prolonga con ideas y conceptos de gran interés y de enseñanza, sin embargo, nosotros tenemos lo suficiente para empezar a asentar nuestras conclusiones.

Dos estudiosos de El Quijote de la Mancha —Roque Barcia y Francisco Marín— hacen un profundo análisis de este emotivo capítulo y llegan a las siguientes conclusiones al percibir que Cervantes emplea los términos ‘hermosura’ y ‘belleza’, diferenciándolos radicalmente.

‘Hermosura’ y ‘belleza’ tienen significados distintos:

Hermosura:

Viene de Formosus, palabra que significa forma. Lo había dicho el Marqués de Santillán: “Moza tan fermosa, no vi en la pradera como la vaquera de la finojosa. La vi tan fermosa que apenas creyera, do fuese vaquera de la finojosa…”

La ‘hermosura’ está en la forma y es precisamente la coherencia de las cosas con su forma. Está por ello, en relación con la naturaleza y no significa nada sin contorno. La ‘hermosura’ es material.

Belleza:

En cambio, la ‘belleza’ no significa nada sin espíritu. No pertenece al mundo real; es virtual, no es material; no es física, es una fantasía, pero su efecto es tan poderoso que se apodera fácilmente de nuestra voluntad.

Es una idealidad que nos cautiva con el hechizo del entusiasmo. Se ve y se siente con el corazón, su función es invisible, está regida por el inconsciente y depende de nuestra percepción.

Con el tiempo, cuatro autores ampliarían estos conceptos con frases que se han hecho clásicas:

“Lo esencial no se ve con los ojos sino con el corazón” (Antoine de Saint Exupéry, en ‘El Principito’).

“Nuestra vida no está dominada por la diosa razón sino por el inconsciente” (Gustav Young en ‘El Inconsciente’).

“La percepción es la realidad” (Al Ries en ‘Las 22 Reglas del Marketing’).

“En lo visible está el uso, en lo invisible, su función” (Anónimo).

¿Qué es el retrato fotográfico?

Una pieza clave en la campaña. Una presencia continua de un funcionario aun cuando esté ausente, en donde proyecta fundamentalmente sus cualidades de liderazgo, que impactan a sus gobernados y que le produzcan ese impulso de seguirlo. En una campaña, es la base de una pirámide sobre la que se construirán todos los elementos visuales como espectaculares, posters, trípticos, entre otros. En un instrumento primordial en un político, líder empresarial, artista, hombre público o cualquier persona que pretenda proyectar una imagen de su actividad profesional.

Dijo Sun Tsu que “el arte de la guerra es el arte de la ventaja que muy bien puede ser aplicado al esfuerzo de proyectar una imagen con la idea de que, quien la proyecta, es un líder y este concepto llegue al código genético del espectador, en donde se encuentra la orden impuesta, de respetar, doblegar la voluntad y seguir incondicionalmente al líder. Esta es la ventaja incomparable que da un retrato bien realizado a una campaña electoral y luego al político en el puesto, al empresario, al artista y a todo aquel que sepa proyectarse dignamente”.

Efecto del retrato:

Si el retrato es malo (feo), producirá rechazo en el inconsciente del espectador. Mejor hubiera sido no difundirlo. Si el retrato es bueno, alegrará la vista. Si es muy bueno, conmoverá al corazón, pero debe ser excelente para que rinda la voluntad del espectador, tal y como lo expresa Marcela.

Y, ¿qué se entiende por un retrato excelente que muestre belleza interior? Un retrato excelente.

Muestra al líder en su mejor momento, en el que triunfa. Sus ojos proyectan determinación, fuerza, decisión y voluntad. Su sonrisa es jubilosa y genuina, impregnada de un entusiasmo desbordante.

En nuestro código genético está la orden de seguir al líder, consecuentemente está implícito su reconocimiento. Un retrato que no exhiba las características enunciadas, constituirá una mala inversión y un riesgo que pone en peligro toda la difusión que se pretenda realizar.

Dijo Murphy: “Basta tan solo una cucharadita de basura para que un barril del mejor vino se convierta en un barril de basura”.

Una campaña de imagen puede ser perfecta si el retrato es perfecto, pero si el retrato no lo es, irremisiblemente perjudicará a toda la campaña. Un retrato excelente trabaja incesantemente, ganando la voluntad de los espectadores.

Un hombre público debe conocer y apreciar el insustituible y trascendental valor que le significa un retrato que gana la voluntad del espectador. Igualmente, debe ser realizado por un retratista especializado en la expresión del rostro; si no es así, todo el esfuerzo será en vano.

Un retrato debe trascender todas las etapas que enumeró Marcela. No debe ser feo —pusilánime, que no denote fuerza, entusiasmo y bonhomía—;  No debe ser solo hermoso, es decir, que sea agradable a la vista o hasta conmueva el corazón.

Debe ser bello, es decir, contener la belleza que no se percibe con los ojos, sino con el corazón para que rinda y doblegue la voluntad del espectador.

Por el Ing. David Ross

Retratista fotográfico con más de 55 años de experiencia.