Columna de Heriberto Murrieta

Leyenda viviente

Heriberto Murrieta / Diciembre 2019
Star News - Leyenda viviente

El pasado mes de septiembre, a Héctor Suárez le fueron extirpados un riñón, la vejiga y la próstata. A este genial actor le podrán extirpar lo que sea menos la vitalidad, el talento, el buen humor y las ganas de vivir. 

 

Refiere Héctor Suárez Gomís —mente eléctrica y apasionado proceder— que a los tres días de tan invasivas operaciones, su padre/ídolo salió orondo y campante del hospital en el que se encontraba internado y se fue directamente a meditar a su casa de descanso en Cocoyoc, Morelos. 

 

El veterano histrión dijo en una multitudinaria conferencia de prensa que antes de las intervenciones quirúrgicas le pidió perdón a su cuerpo por haberlo sometido a una mala vida durante 25 años. Héctor le dio vuelo a la hilacha. 

 

Alcohólico confeso, utilizó la proverbial frase "sólo por hoy" para plantearse un futuro en los escenarios disfrutando y agradeciendo cada día. Lejos de claudicar, está lleno de proyectos para alargar aún más su extensa y brillante hoja de servicios.

 

Suárez es una leyenda viviente, referente indiscutible del cine mexicano. A su dinastía pertenece asimismo su medio hermano Alejandro, que destacó en muchos programas, entre ellos la demente emisión de Ensalada de Locos y La Carabina de Ambrosio, donde hizo famosa su sección "La palabra canta". 

 

Camaleónico, buscador de sonrisas acompañadas de reflexiones, Héctor es más que un actor cómico. Es un comediante consumado que ha demostrado sus grandes cualidades en el cine, el teatro y la televisión. Con su voz carrasposa y sus enormes "tablas" ha hecho las delicias de generaciones enteras de mexicanos. 

 

Después de sus éxitos teatrales y cinematográficos, como Lagunilla mi Barrio y El Milusos —la mejor película mexicana de los ochenta, a decir del "Pelón" Gomís—, en la segunda mitad de ese decenio conquistó al público de la televisión comercial con la exitosa serie "Qué nos pasa", un proyecto novedoso que dejaba de lado el humor simple para intentar algo así como una introspección en la conducta del mexicano desidioso que permite que el gobierno abuse descaradamente de su buena fe. 

 

En él aparecía "El no hay", un empleado de nariz pronunciada sin ningún ánimo de servir; "El Flanagan", un rockero de edad madura, y Doña Zoila, madre sufrida y chantajista, entre otros personajes simpáticos y corrosivos.

 

También está reflejado el servidor público corrupto que se la pasa expoliando a los afligidos ciudadanos, que atan la pata y matan a la vaca de la corrupción, madre de todos los cánceres de la patria. 

 

A los 80 años, Héctor Suárez Hernández es toda una institución, para orgullo de un país prolífico en artistas de primera categoría. Pronta recuperación, genio.