Columna de Valentina Alazraki

Las estatuas que "protestan" en Roma

Septiembre 2019
Star News - Las estatuas que "protestan" en Roma

Las manifestaciones y descontentos sociales ya expresaban de forma escrita muchos siglos antes de las redes sociales

Queridos lectores, seguramente les habrá tocado padecer en algún momento protestas, manifestaciones, marchas o huelgas. Han surgido todo tipo de movimientos en los diferentes países del mundo que están haciendo noticia con sus iniciativas.

 

Lo que quizás pocos sepan, es que en Roma los habitantes empezaron a protestar hace mucho tiempo —para ser exactos hace 600 años— de una forma muy especial, aunque diría yo "única".

 

Lo hicieron a través de estatuas cuyo nombre lo dice todo, statue parlarlanti en italiano; "estatuas que hablan", diríamos en español.


Roma es de hecho, la única ciudad en el mundo en la que hay estatuas que protestan. Los romanos les dieron la palabra a partir del año 1500, cuando quisieron expresar su enojo por actos cometidos por los gobernantes, las familias nobles y sobre todo los papas.

 

En Roma hay 6 estatuas hablantes, todas en el centro de la ciudad y la más famosa es la del Pasquino. Recientemente se confirmó que representaría al mítico Menelao, Rey de Esparta y esposo de Elena de Troya, con el cuerpo de Patroclo en los brazos.

 

Su importancia ha sido tan grande que le ha dado el nombre a los textos satíricos, es decir, los pasquines, que los romanos colgaban a su lado o le pegaban encima.

 

Hace poco tiempo decidí hacer un reportaje sobre esta presencia tan peculiar de la que, curiosamente, algunos turistas están enterados pero muchos italianos desconocen. Me acompañó una joven de una asociación cultural experta en recorridos por los lugares menos conocidos de la ciudad, que me confirmó que por haber sido Roma una ciudad única en el mundo por el rol del papa en la ciudad, se originaron unas manifestaciones como los pasquines.

Los papas solían enojarse mucho por estas críticas colgadas de las estatuas y llegaron a poner unos guardias para que ya no las colgaran, se establecieron incluso penas muy severas para los que lo hicieran, pero algunos pasquines pasaron a la historia.

 

Cuentan que cuando el Papa Urbano VIII mandó traer todo el bronce que había en el Panteón —un antiguo templo romano convertido en iglesia, en el corazón del centro de Roma— para construir el Baldaquino de San Pedro, sobre Pasquino, la primera estatua "que protestaba", se colgó un texto que decía: "Lo que no hicieron los bárbaros lo hizo el papa Barberini". El papa Urbano VIII pertenecía de hecho a la familia noble de los Barberini.

Lo más curioso es que esta forma de protesta continúa en nuestros días. Si quieren estar enterados del sentir de los romanos es suficiente con ir a ver lo que escriben al lado de la estatua del Pasquino en la plaza que lleva su nombre.

En los años en los que el magnate italiano Silvio Berlusconi era el jefe del gobierno italiano y daba mucho de qué hablar no solo por sus decisiones políticas sino sobre todo por sus fiestas, sus novias y protegidas y sus supuestas proezas como "Casanova de la era moderna", sobre la estatua del Pasquino aparecían muchos comentarios con todo tipo de expresiones de doble sentido.

 

Cuando hace pocas semanas fui a ver con mis propios ojos cuál era el tema de protesta de los romanos, me encontré que el blanco de todas las críticas es actualmente la alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, a la que achacan el estado de deterioro de la ciudad, su suciedad, los baches en las calles —una verdadera amenaza tanto para los peatones como para los motociclistas—, el mal servicio del transporte público y muchos otros males. Todas ellas sobre Pasquino, la estatua que "habla" más famosa y también la más antigua.


Habría sido realizada entre el siglo IV y III antes de Cristo, otras 4 son de la época final del Imperio romano. Cinco estatuas representan a figuras masculinas, solo una, Madama Lucrezia, a una mujer. Esta estatua se llama así porque perteneció a Lucrezia D'Alagno, amante del rey Alfonso de Aragón.

El cardenal Oliviero Carafa, que encontró a la estatua de Pasquino, quiso desde el primer momento darle una compañera, y decidió unirlos en una serie de manifestaciones y eventos, incluso una especie de Carnaval en el que a Pasquino y a Madama Lucrezia se les disfrazaban y embellecían. 

Aunque seguramente las seis estatuas que protestan no figuran entre lo que no se puede dejar de ver en Roma, para algunos visitantes sí representan una meta turística atractiva. Me encontré a una familia mexicana frente a la estatua del Babuino en la calle de Ripetta, cerca de la Plaza del Popolo. 

Me llamó la atención que una joven veinteañera le estaba tomando fotos y cuando le pregunté si conocía la historia, me respondió que le parecía muy interesante, porque la mayoría de los jóvenes cree que las redes sociales han sido el boom para poder protestar y expresar sus ideas, pero realmente con estas estatuas podemos ver que esto se hizo siempre, a través de los siglos.

 

La estatua más reciente es la de "Il Facchino" o cargador, de la mitad del siglo XVI.