Historias del mundo

La triste historia del Partenón

Rafael Poulain / Septiembre 2019
Star News - La triste historia del Partenón

Diferentes perspectivas de los ocupantes de la región, conflictos armados y el pasar de las eras han hecho de esta maravilla arquitectónica una ruina, no obstante es uno de los pocos templos dóricos que a pesar de la decadencia aun se conservan

El Partenón es un templo dedicado a Atenea construido entre el 447 y 432 a.C.

Fueron los romanos los primeros en mutilarlo llevándose varias estatuas y decoraciones, aunque dejando toda la estructura básicamente igual. En el siglo IV el emperador Teodosio lo convirtió en iglesia cristiana y modificó su decoración por considerarla profana; cerró los lados levantando muros entre las columnas, puso una torre que hacía las veces de campanario y construyó un altar.

A pesar de que durante la invasión turca de 1456 Atenas fue conquistada y la iglesia pasó a ser una mezquita, por más de 1500 años el Partenón logró sobrevivir y adaptarse al mundo hasta que en 1684, Grecia se vio envuelta en un conflicto llamado “Guerra de la Liga Santa”.

En 1687, los venecianos lograron sitiar Atenas y los turcos se atrincheraron en la Acrópolis formando una resistencia, pero algún genio tuvo la idea de usar el Partenón para guardar pólvora y municiones.

Y aquí hay dos versiones y un mismo resultado.

Una versión indica que los venecianos, teniendo la mejor puntería del mundo, lograron mandar una bala desde la distancia que cayó en el punto exacto donde estaba toda la pólvora; la segunda versión es que algún turco por error prendió una antorcha que se cayó, provocando la explosión. Como sea el Partenón explotó y quedó casi destruido.

Eventualmente los turcos recuperaron Atenas, pero a las autoridades no les importaba nada aquellas ruinas y un inglés se aprovecharía de ello. Su nombre era Thomas Bruce, séptimo conde de Elgin que en 1799 se desempeñaba como embajador y en 1801 consiguió un permiso del Sultán Selim III para llevarse algunas piedras sueltas, pero en lugar de eso sacó a escondidas del país los frisos del Partenón para llevarlos a Inglaterra.

El gobierno británico descubrió que Elgin se robó las piezas y por ende se las quitó, pero en lugar de devolverlas, los ingleses las guardaron argumentando que ellos las cuidarían mejor.

Cuando Grecia se independizó, solicitó la devolución de los frisos que para ese entonces ya estaban bien instalados en el museo británico, pero los ingleses argumentaron que en Atenas había mucha contaminación y estaban mejor en un museo que al aire libre.

Grecia inauguró en 2004 el museo de la Acrópolis y técnicamente ya no había motivo para que Inglaterra no devolviera las piezas, pero dieron un “no” definitivo privándonos de volver a ver el Partenón en su antiguo esplendor.