Los cuentos de la tía Lucy

El maestro

Luz Quijano / Septiembre 2019
Star News - El maestro

Esta es la historia de un gran maestro.

En una ocasión, estando en el paraíso, la energía superior le dijo: “Irás a la tierra, ayudarás a otros a encontrar su camino, llegarás como un hermoso niño y buscarás cómo llevar a cabo tu función”.

Desde pequeño, se distinguió por su audacia y ganas de hacer cosas diferentes; en ocasiones fue severamente reprendido porque no encajaba en las costumbres de su entorno, pero poco a poco se las ingenió para pasar desapercibido y seguir experimentando y aprendiendo.

A una corta edad, tomó el rol de cuidador de su madre, desempeñándose con gran destreza, amor y dedicación; ocupándose de complicadas labores que agotaban su cuerpo, pero no su espíritu, quien permanecía firme sabiendo la importancia de ayudar en el restablecimiento de la mujer que le dio la vida.

En esos momentos y por su estancia en esta tierra, ya había olvidado su origen, aunque entendía que muy dentro de su corazón había algo que lo llevaba a continuar buscando su felicidad; estaba seguro que en algún lugar le aguardaba un tesoro que le daría no solo alegrías, sino la fuerza inquebrantable para lograr sus sueños.

Entonces, recibió mensajes superiores. “confía —escuchó—, llegarán a ti grandes personas que iluminarán tu vida y te motivarán a encontrar paz y equilibrio. Eso te llevará a recordar tu misión en la Tierra”.

Se dedicó a trabajar y trabajar, conociendo, aprendiendo y explorando diferentes ámbitos; comprobó que la comunicación era lo suyo, y que expresar su sentir y escuchar a otros eran acciones que le provocarían grandes satisfacciones.

Unió su vida a una mujer que lo alentaba a continuar expandiendo sus horizontes personales y laborales. Tal parecía que sus sueños se estaban cumpliendo.

Una mañana, sintió la necesidad de salir de casa y comenzó a caminar. Sin saber a ciencia cierta cuál era su búsqueda, caminó por varias calles hasta que se detuvo frente a un edificio en venta; casi se infarta cuando entendió que en ese lugar podía hacer un colegio.

En su mente las ideas venían una tras otra como inmensa cascada; la emoción lo hacía reír y llorar al mismo tiempo. Poco a poco se fue tranquilizando, regresó a casa y comenzó a contar a su esposa su gran proyecto y juntos iniciaron una larga y cansada travesía para poder abrir una escuela para niños y jóvenes con carencias.

Por fin, después de grandes trabajos y dificultades, un caluroso día de agosto observó satisfecho la entrada de los nuevos estudiantes a su colegio y la gran felicidad reflejada en sus caras. Esto le hizo recordar que había encontrado su misión en la vida.

Frase de la abuela: Dedicación, boda y mortaja, del cielo bajan.