Entrevista

David Ross: No hay que buscar en el mundo; México tiene al mejor retratista fotográfico de personalidades

Flor Velázquez / Septiembre 2019
Star News - David Ross: No hay que buscar en el mundo; México tiene al mejor retratista fotográfico de personalidades

“El retrato fotográfico es una herramienta tan poderosa que gana campañas. No es glamour, resulta ser un poderoso instrumento mercadotécnico.”

55 años realizando retrato fotográfico a presidentes de más de 100 países, políticos mexicanos, artistas, músicos, premios Nobel, deportistas y empresarios. 

Su técnica va más allá de los parámetros fotográficos, David Ross se involucra de forma personal con sus fotografiados, captando la verdadera esencia de la personalidad.

En entrevista exclusiva para Star News, el Maestro de la expresión David Ross nos explica cómo la vida lo llevó por este camino, los obstáculos a los que se ha enfrentado, algunas anécdotas y acerca del legado que deja para esta disciplina en México y en el mundo.

¿Cuándo fue la primera vez que tomó una cámara?

Tenía 8 años y le pedí a mi mamá que me regalara una cámara fotográfica.

¿Cómo comenzó el camino de la que hoy es su pasión y su carrera profesional, el retrato fotográfico?

En aquellos años no existía en las universidades la posibilidad de estudiar fotografía, así que entré a la UNAM a estudiar la licenciatura en Físico Matemáticas puesto que allí, a través de la óptica y estudios de la luz, encontraría algo relacionado a mi vocación, pero terminé mis estudios como Ingeniero Civil. 

Luego entré a trabajar en la iniciativa privada en el área de mercadotecnia. Como en aquella época no había fotógrafos industriales en México, yo mismo empecé a hacerme cargo de la fotografía industrial.  

La mercadotecnia me atrajo e hice una maestría en mercadotecnia comercial. Una vez terminada mi maestría, ocupé varios puestos como Director de esta disciplina en varias empresas y me independicé. Posteriormente, ampliaría mis estudios en el ámbito de la mercadotécnica política. 

En aquel entonces las empresas se veían en la necesidad de crear folletos, catálogos y sobre todo Informes Anuales, para proyectarse y promover sus productos y me fui especializando en fotografía industrial y de productos. 

Posteriormente se presentó la necesidad de retratar a los Directivos y Presidentes de las empresas, fue cuando incursioné en el retrato de personas. Mi primer cliente fue Don Luis Legorreta, Presidente del Banco Nacional de México, a quien retraté hace casi 55 años y cuya fotografía siempre aparece en la portada de mis catálogos, como un honor a mi primer retratado profesional.

¿A qué obstáculos se ha enfrentado en su proceso profesional?

El rostro de una persona no es una escultura que pueda retratarse como un producto, es una combinación de músculos que son capaces de expresar 10,000 expresiones y micro expresiones diferentes, que pueden ser tan cambiantes como el viento, pues cada una de ellas fluye de acuerdo con nuestras emociones que son las que conforman la expresión. 

Las expresiones de una persona sentada frente a una cámara no son las mejores que tiene, por el estado de tensión, miedo escénico, por la incertidumbre de cómo va a salir. Este es el reto a vencer y solo se puede lograr a través de las metodologías que he aprendido, combinando y experimentando ciencias, conocimientos, técnicas y procesos. Este esfuerzo me ha brindado la satisfacción de contar con dos Doctorados Honoris Causa, por Investigación.

¿Cómo logra que la persona a la que va a retratar se relaje frente a la cámara?

Estudié en California una Maestría en Psicología Práctica que me ayudó mucho a crear ese vínculo con los fotografiados. A su vez, me he especializado en Do In, Ya Ya y Shiatsu, que son las ciencias más antiguas de la humanidad, y estas curan, alivian, relajan y motivan, a través de la presión en puntos clave de los meridianos de la energía que se encuentran en el cuerpo humano. Los puntos que empleo se localizan en brazos y espalda únicamente. Estas presiones provocan ciertas reacciones químicas a través de los neurotransmisores del cerebro que generan relajación, felicidad y energía, y sobre todo elimina el miedo escénico, lo que permite trabajar de una manera relajada y efectiva.  

En su haber existen fotografías de personajes importantísimos, ¿cómo es retratar a un presidente de México?, ¿qué anécdota significativa tiene de alguna personalidad a la que haya retratado? 

Retratar a un presidente es como retratar a cualquier otra persona, hay algunas personas más fáciles de retratar que otras. 

Tengo una carta de Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz, en la que me dice que desde pequeña había aprendido a no dejarse retratar, puesto que con la fotografía se robaban el alma de las personas. 

Evidentemente era un reto difícil pero el retrato que resultó ha merecido el comentario de “increíble”.

¿A quién le hace falta fotografiar?

A la Reina Isabel, aunque su esposo —el Príncipe Felipe— sabe de mi existencia. 

¿Qué legado le deja a la fotografía en México? 

Quizás hasta ahora solo haya habido una voz, la mía, insistiendo en la importancia que tiene el retrato político, tanto en candidatos como en funcionarios en el poder. Pero ya he empezado a entrenar a muchos fotógrafos —insisto, fotógrafos— a quienes instruiré de mis técnicas, de mis procedimientos y de mi experiencia.