Columna de Pascal Beltrán del Río

Concorde

Septiembre 2019
Star News - Concorde

En los últimos días de octubre se cumplieron 15 años de que la aeronave supersónica realizara su último vuelo comercial

La aeronave que podía alcanzar una velocidad de 2 mil 179 kilómetros, fue bajada del aire por sus altos costos de operación.

El consumo de combustible lo hacía insostenible: 25 mil litros por hora, casi cinco veces más de lo que requiere un Boeing Dreamliner 787-9.

Por si fuera poco, el accidente que sufrió el vuelo 4590 cuando despegaba de París rumbo a Nueva York, el 25 de julio de 2000, hizo que se desplomara el interés de los pasajeros por el Concorde. Los atentados terroristas de septiembre de 2001 también contribuyeron a que la gente volara menos.

Así, se hizo irremediable el retiro del Concorde. El 24 de octubre de 2003 fue la última vez que el avión cruzó el Atlántico en un vuelo comercial.

Pese al paso del tiempo, ese avión me sigue maravillando. Durante sus 27 años de servicio, realizó 50 mil vuelos y transportó a 2.5 millones de pasajeros.

El 7 de febrero de 1996, rompió el récord de velocidad para un vuelo comercial trasatlántico, cubriendo la ruta entre Nueva York y Londres en solo 2 horas 52 minutos y 59 segundos.

Aunque nunca pude cumplir mi sueño de volar en él —un boleto sencillo costaría hoy unos 10 mil dólares—, ese pájaro blanco fue parte importante de mi infancia.

Todavía recuerdo el día en que mi padre me llevó al aeropuerto capitalino para ver la llegada del avión a la Ciudad de México, el 20 de septiembre de 1978. Fuimos tantos los que tuvimos la misma idea que miles perdieron su vuelo esa vez.

Durante cuatro años, entre 1978 y 1982, el Concorde surcaba el cielo de la capital en su aproximación al Aeropuerto Benito Juárez. Pasaba justo encima de mi casa, alrededor de las 5 de la tarde, todos los miércoles. Nunca me olvidaba de verlo pasar.

Quizá algún día pueda yo experimentar un vuelo a velocidad supersónica.

En diciembre pasado, tres empresas —Aerion, Lockheed Martin y GE Aviation— anunciaron una alianza para desarrollar lo que han llamado el AS2, un avión comercial supersónico. Solo podrá llevar 12 pasajeros, pero volará a 1.4 veces la velocidad del sonido. Otras empresas, como Japan Airlines, en combinación con Boom Technology, están haciendo lo mismo.

Es muy posible que en unos cinco años alguno de esos proyectos pueda ver la luz. Con la ventaja, sobre el Concorde, de realizar vuelos más baratos y menos ruidosos.