Los cuentos de la tía Lucy

Amigas

Luz Quijano / Septiembre 2019
Star News - Amigas

Laura y Sara son dos chicas que se conocieron en la escuela siendo niñas. La amistad surgió de forma sencilla y natural; sin poses ni obligación. Vivieron muchas historias juntas: cuando se les cayeron los dientes de leche, al crecer, el gusto por los chicos, cambiar de grado en la escuela; en fin, cada una de las primeras etapas de su vida las disfrutaron una al lado de la otra.

Cerca de cumplir los dieciocho años, Laura decidió estudiar Economía en otro estado y Sara se quedó en su lugar de origen, puesto que su familia, por cuestiones económicas, le pidió que buscara empleo y ahorrara lo suficiente para poder estudiar Diseño de modas, que tanto quería.

Laura se despidió triste por la situación de su amiga y aunque quisiera ayudarla, se marchó con la cabeza llena de ilusiones, comenzando una vida totalmente distinta. Ella tiene el apoyo de su familia y se considera afortunada por ello.

El tiempo pasó, las semanas formaron meses y éstos, años; cada una de ellas se sumergió en la magia de la vida, tomando decisiones, aprendiendo, enfrentando, riendo, llorando y buscando la felicidad.

Sara se casó joven, crio a sus hijos, trabajó muy duro y logró realizarse como profesionista. Laura se graduó, encontró trabajo en una empresa internacional, se casó, no tuvo hijos y enviudó pronto.

La comunicación entre ellas fue más o menos constante, primero por cartas, después por correo electrónico o mensajes. Casi siempre fue Laura quien buscaba a Sara, pues su amiga siempre estaba ocupada.

20 años después de partir, Laura regresó a la ciudad que la vio nacer, con la seguridad que pasaría diversas aventuras al lado de su gran amiga. Sin embargo, las reuniones fueron pospuestas por la agenda de Sara, las grandes pláticas limitadas a ratitos en un café y las complicidades se desvanecieron por los “no puedo verte”.

Finalmente, un día cualquiera, Laura escuchó un susurro en su oído; era una increíble mariposa con hermosos colores, azules y dorados, quien le explicó que la amistad que creció en el pasado, ahora solo era un lindo recuerdo, y que ella se encontraba lista para nuevos horizontes.

“Vive el presente y sé feliz —le dijo—”; dio unas cuantas vueltas alrededor de su cuerpo, dejándole un tenue perfume floral y se alejó tranquilamente, como una suave brisa. Laura comprendió que le esperaban grandes cosas, agradeció a la vida por la oportunidad de darse cuenta y decidió que buscaría nuevas amistades… con seguridad las hallaría.

Frase de la abuela: Camina, avanza y sonríe, que de eso se trata la vida.